La inteligencia artificial irrumpió en nuestra vida diaria. En el ámbito escolar, y de acuerdo al nivel, puede resolver problemas matemáticos, confeccionar resúmenes y guías de estudio, y producir textos e imágenes, entre otras tareas. ¿Cuáles son los principales desafíos y riesgos del uso de la IA en el aula?, ¿la IA potencia el aprendizaje y la enseñanza? ¿interpela a la escuela?, son algunas de las preguntas que respondió Guadalupe Alvarez, investigadora y docente del Instituto del Desarrollo Humano (IDH) de la UNGS e investigadora principal del Conicet.
“Históricamente los avances tecnológicos implicaron una revisión del lugar de la educación”, sostiene Alvarez y enfatiza que “es necesario reflexionar sobre qué educación queremos y para qué sociedad a fin de posicionarnos frente a las oportunidades y los riesgos que plantean las nuevas tecnologías”.
Doctora en Letras, Alvarez, junto a su equipo, analiza las transformaciones de la lectura y escritura académicas a partir de la masificación de la IA. Su foco está puesto en la educación superior, pero también analiza el impacto de la IA en otros niveles educativos. “En estas investigaciones se parte de las oportunidades, los desafíos y también los riesgos de la IA para el campo educativo”, explica la investigadora.
Los principales riesgos están relacionados con la privacidad de los datos, la reproducción de sesgos de diverso tipo, la producción de textos esquemáticos, entre otros, y también existe el gran riesgo de que no se termine de entender que, detrás de las inteligencias artificiales, hay empresas con intereses comerciales sobre los cuales todavía no hay suficientes regulaciones.
“La mayor parte de las tecnologías, sobre todo las más masivas, son creadas por grandes empresas tecnológicas. Entonces, indefectiblemente estas empresas tienen el poder sobre todas las acciones que uno realiza”, enfatiza Alvarez. En ese marco, afirma que uno de los principales desafíos es “la creación de tecnologías de IA por instituciones académicas y organismos internacionales, que sean entrenadas con datos de la región”.
Frente a los riesgos y desafíos, la investigadora cree necesario, además, que docentes y estudiantes “se formen en el uso crítico y responsable de la inteligencia artificial”, para poder integrar esta tecnología a la educación de una manera pedagógica y significativa.
Alvarez dirige en la UNGS el proyecto “Tecnologías de inteligencia artificial en actividades de enseñanza para promover la escritura en investigación”, que está integrado por Ayelén Cavallini, Andrés Cuello, Hilda Difabio de Anglat, Lourdes Morán y Nadia Schiavinato. Este proyecto busca analizar las prácticas de lectura y escritura de estudiantes de grado y posgrado en tiempos de inteligencia artificial, por ejemplo, prácticas de elaboración de tesis y artículos científicos. También, junto con Gabriela Krickeberg, dirige en la UNGS el proyecto “Tecnologías de la inteligencia artificial en la enseñanza y aprendizaje del español como lengua segunda y extranjera”.