jueves 06 de agosto de 2026 - Edición Nº2801

Universidades Privadas | 7 ago 2026

Universidad Católica Argentina

La UCA advirtió que la pobreza dejó de bajar y volvió al 30% en el primer trimestre de 2026

Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina señaló que el aumento de los precios de los alimentos, la pérdida del poder adquisitivo y la mayor informalidad laboral frenaron la mejora registrada durante 2025.


El Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA) informó que la pobreza dejó de bajar y mostró un incremento durante los primeros tres meses de 2026 hasta volver al nivel del 30%.

En base a los microdatos del Indec, publicados esta semana, el ODSA cuantificó un alza del nivel de pobreza de 0,1 de punto porcentual respecto al trimestre previo (octubre-diciembre de 2025). En el caso de la indigencia, el salto fue mayor, de 0,4 de punto porcentual, y alcanzó al 6,5% de la población.

Entre las causas de este incremento, el informe señaló que la inflación de alimentos subió por encima de los salarios. También apuntó al aumento de la informalidad laboral. De acuerdo con los datos de la UCA, entre el tercer trimestre de 2025 y el primero de 2026, alrededor de 1,8 millones de personas cayeron bajo la línea de pobreza.

Estos movimientos marcan dos fenómenos. De un lado, la enorme precariedad en la que se encuentran vastas capas de la población que, si bien no se encuentran circunstancialmente en la pobreza, su situación de vulnerabilidad es tal que un leve movimiento ascendente de los precios, especialmente de los alimentos, los empuja de nuevo hacia esa situación.

Del otro, que la baja de la pobreza de la que se ufanaba el gobierno de Javier Milei respondía en parte a cambios metodológicos aplicados por el Indec en la recopilación de los datos de ingresos de las familias. También a una volatilidad estadística provocada por una suba muy brusca y pronunciada de los precios por la devaluación de diciembre de 2023 y una acentuada desaceleración posterior, un poco menos vertical aunque igual de fuerte, en los meses posteriores.

Explicaciones

En una columna de opinión publicada por La NaciónEduardo Salvia, titular del ODSA, observó que entre el primer trimestre de 2025 y el primero de 2026, las estimaciones trimestrales muestran que la pobreza pasó de 31,4% a 30%, con una reducción interanual de 1,4 puntos porcentuales, mientras que la indigencia descendió de 6,9% a 6,5%, apenas 0,4 puntos. Al comparar trimestres equivalentes, todavía se registra una leve mejora, pero muy inferior a la observada durante 2024 y la primera parte de 2025.

“La trayectoria dentro del período revela un cambio relevante. La pobreza alcanzó un mínimo de 26,9% en el tercer trimestre de 2025, pero aumentó a 29,9% en el cuarto y se mantuvo en 30% en el primero de 2026. La indigencia siguió un movimiento semejante: descendió hasta 6,0% y luego subió a 6,1% y 6,5%. Desde los mínimos del tercer trimestre, la pobreza aumentó 3,1 puntos y la indigencia 0,5 puntos”, describió Salvia.

Agregó: “Más que un aumento interanual consolidado, los datos muestran el agotamiento de la fase de descenso y su reemplazo por un escenario de estancamiento, con indicios de reversión. El cambio es más visible en la pobreza; en la indigencia expresa un deterioro gradual de los hogares ubicados en el extremo inferior de la distribución”.

Salvia enumeró las posibles causas de este cambio de tendencia y el ahora estancamiento en la caída de la pobreza y la indigencia. Si estos factores siguen vigentes (y lo hicieron a lo largo del segundo trimestre de este año), la pobreza podría volver a subir.

La primera de esas causas es la pérdida de poder adquisitivo durante el primer trimestre: la Canasta Básica Total (CBT, umbral de pobreza) subió un 9,6% mientras que la Canasta Básica Alimentaria (CBA, umbral de indigencia) lo hizo en 11,6%. En cambio, los salarios registrados aumentaron apenas 7%.

El segundo punto es la precarización del mercado de trabajo, con un aumento de la subocupación y la informalidad. En tercer lugar, una peor distribución del ingreso: el coeficiente de Gini aumentó de 0,435 a 0,442.

El cuarto punto es un menor dinamismo y una mayor heterogeneidad de la actividad económica. Y por último, la reducción de los beneficios sociales, una política del gobierno de Milei que se ha sostenido a través de acciones concretas de los ministerios de Capital humano y Economía.

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