María Laura Gutiérrez Dávila se convirtió en la segunda persona sorda en graduarse de la Universidad Nacional del Sur (UNS), luego de obtener el título de Técnica Universitaria en Acompañamiento Terapéutico. Venezolana y radicada en Argentina desde hace seis años, logró completar sus estudios gracias al acompañamiento institucional de una intérprete de Lengua de Señas, en una ceremonia cargada de emociones por su historia personal y por la difícil situación que atraviesa su país de origen.
La colación de grados se realizó el viernes pasado en el auditorio de Colón 80. Allí estuvo acompañada por sus padres y por su hermana mayor, quien viajó desde Estados Unidos junto a sus hijos para compartir un momento que representó la concreción de un sueño construido con esfuerzo y perseverancia.
"Para mí era importante ayudar a las personas y comprender a quienes tienen alguna discapacidad, como me pasó a mí. Sé lo que es necesitar ayuda", expresó la flamante graduada.
María Laura cursó toda la carrera con el apoyo de una intérprete de Lengua de Señas, recurso brindado por la universidad para garantizar la accesibilidad durante su formación académica. Antes que ella, solo otra estudiante sorda, Alegría Medina, había logrado graduarse en la UNS.
Sin embargo, la felicidad por el logro académico estuvo atravesada por la tristeza. Ese mismo día, la joven recibió la noticia del fallecimiento de amigos en Venezuela, lo que convirtió la ceremonia en un momento de sentimientos encontrados.
La familia de María Laura se instaló en Bahía Blanca en 2021, tras emigrar desde Venezuela en busca de nuevas oportunidades. Hoy, con 27 años, destaca el papel fundamental que tuvo su entorno durante todo el proceso, ya que sus familiares aprendieron Lengua de Señas para fortalecer la comunicación cotidiana.

"Todos me ayudaron: mi familia, mis compañeros, los docentes y mi intérprete, Daina Visconti. Al principio sentí la falta de comunicación, pero todos nos fuimos adaptando", contó.
Durante las prácticas profesionales trabajó con niños de entre 4 y 11 años de Ingeniero White, muchos de ellos con trastornos del lenguaje. Allí incorporó la Lengua de Señas como una herramienta de inclusión, enseñando símbolos básicos para favorecer la comunicación y la integración social. Además, se comunica con sus pacientes mediante la lectura labial, la escritura y recursos visuales.
Al hacer un balance de su recorrido universitario, María Laura aseguró sentirse orgullosa de haber alcanzado su objetivo y manifestó su deseo de que su experiencia sirva de inspiración para otras personas.
"La experiencia universitaria fue increíble. Me siento muy orgullosa de ser una persona sorda y de haber alcanzado este sueño. Espero que mi historia inspire a otras personas a creer en sí mismas y a no rendirse nunca", afirmó.
El reconocimiento del público también tuvo un fuerte valor simbólico: al subir al escenario para recibir su diploma, el auditorio la ovacionó con un aplauso en Lengua de Señas.
Más tarde, a través de sus redes sociales, compartió una reflexión sobre el significado de este logro: "Graduarme significa haber aprendido a transformar barreras en puentes, a reconocer que la comunicación más profunda no siempre necesita palabras, sino presencia, empatía y voluntad. Hoy celebro con orgullo, pero básicamente con gratitud".
Fuente: Prensa UNS