lunes 06 de julio de 2026 - Edición Nº2770

Universidades Públicas | 7 jul 2026

Universidad Nacional de La Plata

Un estudio de la UNLP explicó cuál es la diferencia entre estar cansado y agotado

Dormir varias horas y despertarse agotado. Revisar el celular antes de levantarse de la cama. Responder mensajes fuera de horario laboral y estar disponible siempre. ¿Cuál es la diferencia?


No es lo mismo estar cansado que estar agotado. Esa fue la conclusión a la que llegó un grupo de investigadores que analizó el comportamiento de personas que atraviesan dificultades para concentrarse en distintas áreas de la vida, ya sea en el trabajo, en los estudios o en los ratos de ocio.

Según la Universidad Nacional de La Plata, vivimos en un tiempo en el que la sensación de cansancio parece haberse instalado en nuestro cotidiano y que muchas veces tendemos a naturalizar. Pero ¿se trata de una percepción individual o una característica de la época?

Para Julieta de Battista, doctora en Psicopatología y profesora de la Facultad de Psicología de la UNLP, estar cansado tiene que ver con los límites propios del cuerpo y funciona como una señal que obliga a detenerse y reconocer la propia vulnerabilidad.

“El cansancio confronta a cada uno con su finitud, con lo que el cuerpo puede y con lo que ya no puede. Introduce una pausa, un límite y abre la posibilidad de descanso”, sostiene De Battista.

El agotamiento, en cambio, responde a otra lógica. De acuerdo a la profesional, es una exigencia permanente que parece no encontrar límites, ni pausas ni momentos de detención o desconexión.

Se trata de una situación de desgaste. “Es habitual escuchar a adolescentes, adultos o personas mayores decir ‘no doy más’ o ‘estoy quemado’; son expresiones que se repiten, más allá de la edad de las personas”, expresó la investigadora.

Julieta De Battista, psicóloga:

Cuando el trabajo continúa en casa

Julieta De Battista observó que la situación de agotamiento es más frecuente en las mujeres, debido al aumento de la exigencia al tener que sostener un empleo y, a la vez, criar a un hijo u ocuparse de la casa.

“En una sociedad donde las tareas de cuidado continúan recayendo principalmente en las mujeres, el agotamiento encuentra allí un terreno fértil”, explicó.

Del lado de la sociología, Mariana Bussoprofesora de la Facultad de Humanidades de la UNLP e investigadora del Conicet, considera que el cansancio contemporáneo no puede analizarse como un problema individual.

“La intensificación del trabajo supone un incremento de las horas dedicadas a generar ingresos económicos y también de actividades que se realizan de manera paralela”, expresó Busso.

En ese sentido, sostiene que “cada vez más personas combinan distintos empleos o desarrollan múltiples actividades simultáneamente para completar ingresos”.

También se refirió al uso de las redes sociales y a la necesidad de la desconexión. “La expansión del trabajo mediado por plataformas, la posibilidad de responder correos o mensajes desde cualquier lugar, el celular como una prótesis más del cuerpo y la permanente necesidad de estar conectado generan una progresiva disolución de las fronteras entre la vida laboral y la vida personal“, concluyó.

Las consecuencias: cuando el cuerpo pasa factura

La médica psiquiatra y profesora de Psiquiatría de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNLP, Silvana Pujol, explicó que el cansancio es uno de los síntomas más frecuentes en las consultas clínicas.

“Detrás de ese síntoma suele haber dificultades para el manejo del estrés cotidiano, trastornos de sueño, estados depresivos, ansiedad o consumo de sustancias”, sostuvo.

El ritmo acelerado y la necesidad de responder permanentemente generan estados sostenidos de alerta que terminan afectando la salud física y mental”, afirmó la especialista.

Cómo salir del agotamiento crónico

Existe un consenso general que determina que una persona debe dormir entre siete y nueve horas, aunque muchas veces se duerme más y no es la solución. La calidad de descanso, sumada a la posibilidad de desconectarse y hacer una pausa real, son factores determinantes.

Pujol advirtió que los trastornos de sueño son cada vez más frecuentes y tienen que ver con el uso excesivo de pantallas, que afectan los mecanismos biológicos del descanso. Por eso, opina que exponerse menos a los dispositivos electrónicos es clave.

“En un mundo de hiperconexión, paradójicamente falta encuentro y abundan los desencuentros, los malos entendidos y la ansiedad por la respuesta inmediata”, expresó.

También explicó que una forma de descansar es limitar el uso de las redes sociales, el internet, las apuestas online o las compras digitales, fenómenos que también impactan en el bienestar psicológico.

Otro aspecto es el cambio de hábitos. Una buena alimentación, sumada a la limitación de ingestas de azúcar, energizantes o suplementos, que solo brindan “soluciones rápidas” para disminuir el cansancio.

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