jueves 23 de mayo de 2024 - Edición Nº1996

Universidades Públicas | 6 may 2024

Universidad de Buenos Aires

Invertir en Ciencia es apostar al futuro

La Universidad de Buenos Aires, con un enfoque de educación integral de calidad, promueve la investigación científica y tecnológica como herramienta indiscutida para el desarrollo nacional.


El compromiso con la investigación para potenciar la innovación científico tecnológica en nuestro país y en el mundo, es algo que define a la UBA desde los inicios de su historia. La preocupación por comprender el mundo que nos rodea mediante el método científico estuvo de la mano de la educación universitaria argentina y ha resultado en aportes vitales y al desarrollo de profesionales de excelencia académica de renombre mundial.

El prestigio de la UBA está marcado por sus 3 premios Nobel en ciencias: Bernardo Houssay, Luis Federico Leloir y César Milstein. Cada uno de ellos se formó y logró desarrollar sus primeros pasos en la investigación, en los laboratorios de la UBA.

En la actualidad, la UBA comparte podio con la élite de instituciones de educación superior, según los más prestigiosos rankings internacionales. Esto también se vincula con la ciencia. A nivel nacional, el 20 por ciento de todas las investigaciones científicas que se llevan adelante en el país provienen de la UBA y la que cuenta con mayor colaboración internacional en investigaciones del país.

CIENCIA EN CANTIDAD Y CALIDAD

Fiel a esta premisa, la UBA ha sabido mantener, durante toda su historia, un alto grado de desarrollo en ciencia. En la actualidad, cuenta con 1.800 grupos de investigación que trabajan en los departamentos e institutos de las facultades, 1.500 de esos grupos son financiados completamente por la UBA. Estos grupos están integrados por más de 5.300 investigadoras e investigadores formados, y 11.400 en etapa de formación.

Mantener un nivel de excelencia internacional, va de la mano con hacer investigación científica y tecnológica de calidad. Un elemento esencial, junto a la educación, es fomentar la producción y transferencia de conocimientos, tendencia que entienden los y las estudiantes de grado de la UBA, sabiendo que el fin último es formar profesionales y científicos capaces de resolver problemas presentes y futuros, de contribuir al desarrollo de la ciencia en todos los sentidos, tanto en el país como en el mundo.

Para estimular a los estudiantes, las becas de investigación que otorga la UBA permiten la formación de grado y su participación en proyectos de investigación desde etapa temprana. Desde las maestrías y doctorados, también el cuerpo docente de la universidad puede continuar con el desarrollo académico y científico tecnológico de excelencia.

Estos investigadores se distribuyen en 72 Institutos, de los cuales 28 son totalmente UBA, mientras que los otros 44 son de doble dependencia en conjunto con el CONICET, siendo la UBA la institución con más institutos de investigación del país. Además, cuenta con 142 laboratorios, centros y departamentos. 

En la biblioteca digital de la UBA, se pueden consultar cerca de 100.000 recursos digitales (tesis, papers, libros) disponibles y gratuitos. En SCOPUS, el motor de búsqueda más importante de papers a nivel mundial, si se busca la UBA, aparecen más de 65.000 artículos disponibles.

Todos estos ámbitos de investigación científica y tecnológica suelen vincularse en un trabajo interdisciplinario que a través de los diversos Programas que tiene la UBA, como el de transporte, cambio climático, energías sustentables, desarrollo, etc.

DEL LABORATORIO A SU MESA

La Universidad de Buenos Aires cuenta con cerca de 200 patentes y registros de propiedad vigentes, todas,  potenciales empresas de base tecnológica. En este sentido, la Universidad, se ocupa de promover y apoyar a estas empresas, fomentando la innovación y el emprendimiento en el ámbito científico-tecnológico en la UBA, que puedan ser traducidas en aplicaciones concretas y beneficios tangibles para la sociedad.

Asimismo, siguiendo con esta política de transferencia, mediante programas para tal fin, impulsa la colaboración entre la academia y el sector empresarial facilitando la conexión entre la investigación académica y las necesidades del mercado, promoviendo la innovación y el desarrollo económico.

Todo esto se extiende directamente al plano internacional, ya que la Universidad de Buenos Aires, además de ser la mejor Universidad de Argentina es top 5 en Latinoamérica según los tres principales rankings universitarios: el Ranking QS Global, Shanghai Ranking y el Ranking Center for World University (CWU), se posiciona entre las 100 mejores universidades del mundo, según el Ranking QS de universidades a nivel global (año 2023/4). Y es la única Argentina en este puesto en forma ininterrumpida desde 2015.

Estos rankings son el resultado de evaluaciones de reputación académica y de los empleadores, la cantidad de papers publicados en revistas con referato, la cantidad de citaciones de las publicaciones de colegas de la disciplina, vinculación internacional de los equipos docentes y de investigación, entre otros indicadores. Estos logros, la Universidad de Buenos Aires los alcanza con un presupuesto casi cinco veces menor que las más importantes universidades de la región.

HACIENDO CAMINO

Bernardo Houssay estudió en el Colegio Nacional Buenos Aires y en la Facultad de Medicina, fue profesor e investigador de la UBA. Se convirtió en el primer latinoamericano en recibir un Premio Nobel en el área de las ciencias. Hasta el día de su muerte, defendió la ciencia y la tecnología, como instrumento para el desarrollo del país.

“Los investigadores pudimos estudiar gracias a los recursos aportados por todos nuestros compatriotas y tenemos el deber de retribuirles trabajando aquí y tratando de sacar adelante el país”, dijo Houssay.

Hoy, más que nunca, la UBA apuesta a la investigación científica tecnológica como mejor forma de avance en la sociedad y hace suyas, las palabras de Bernardo Houssay: “La ciencia no es cara, cara es la ignorancia. Los países ricos lo son porque dedican dinero al desarrollo científico-tecnológico, y los países pobres lo siguen siendo porque no lo hacen”.

Fuente: UBA

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