miércoles 24 de julio de 2024 - Edición Nº2058

Universidades Públicas | 16 nov 2023

Universidad de Buenos Aires

Importantes avances en la producción de trigo sarraceno

Investigadores de la UBA desarrollaron un modelo que permite a productores evaluar la factibilidad de realizar el cultivo y planificar su siembra en todas las zonas potencialmente aptas de Argentina.


Un grupo de investigadores de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA) logró construir un modelo fenológico de trigo sarraceno, es decir, que contempla los factores climáticos en relación al ciclo del cultivo, considerando los eventos y fases más importantes para el manejo del mismo en diferentes regiones de la República Argentina. Además, lograron identificar el “periodo crítico” para la determinación del rendimiento, es decir, la etapa del ciclo del cultivo en la cual el rendimiento es más sensible a los cambios en la disponibilidad de recursos y a otras adversidades.

Docentes-investigadores de las Cátedras de Cerealicultura, Climatología y Fenología Agrícola de la FAUBA, conjuntamente con otros pertenecientes a Sistemas de Cultivos Extensivos, de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNR, investigadores del INTA Pergamino y técnicos independientes, trabajaron con la única variedad inscripta en Argentina denominada Mancan y realizaron una red de ensayos en distintas localidades de Argentina que permitieron describir la fenología del cultivo en diferentes ambientes, registrando y cuantificando las variables ambientales que regulan el desarrollo de trigo sarraceno.

De esta forma, lograron construir un modelo fenológico que denominaron CRONOSARRACENO, que fue incorporado a los modelos CRONOS, diseñados para otras especies cultivadas por Daniel Miralles, investigador en este proyecto. El modelo simula de manera simple el ciclo del cultivo considerando los eventos y fases fenológicas más importantes para el manejo del cultivo. Se encuentra en el dominio http://cronosarraceno.agro.uba.ar/ y es de acceso libre y gratuito, previo registro.

Productores y técnicos pueden evaluar la factibilidad de realizar el cultivo y planificar su siembra en todas las zonas potencialmente aptas de Argentina. Considera el período libre de heladas y la disponibilidad hídrica en diferentes regiones del país.

Además, los investigadores, integrando los conocimientos, elaboraron y publicaron un manual técnico dirigido a productores, asesores agrícolas y estudiantes de Agronomía, que ofrece un panorama abreviado de los distintos aspectos funcionales y del manejo del cultivo.

También analizaron la dinámica del nitrógeno en el suelo y en el cultivo en diferentes sistemas productivos haciendo hincapié en sistemas bajo riego del Suroeste de la provincia de Buenos Aires, donde estaban dadas las condiciones para llevar a cabo todas las mediciones. Se evaluó la respuesta de trigo sarraceno a la fertilización nitrogenada en varios campos de productores de la zona, calculando valores de eficiencia fisiológica y agronómica del cultivo.

Se encontró que el cultivo requiere un bajo uso de nutrientes para lograr los máximos rendimientos zonales. En los casos que se decidía la fertilización, buscaron optimizar el uso de nitrógeno y se elaboró un modelo de uso agronómico para recomendar la dosis correcta 

de acuerdo con la disponibilidad de nitrógeno en el suelo y el rendimiento esperado. En este modelo, también, consideraron la calidad del grano según su contenido de proteína.

Antonio Guglielmini de Cerealicultura (FAUBA), director del proyecto, cuenta que “se procuró responder los vacíos de conocimiento para un manejo agronómico integral del cultivo, basado en la ecofisiología del cultivo y cubriendo las demandas de productores y técnicos, reduciendo la incertidumbre que existía alrededor de este cultivo para su producción y logrando responder las preguntas planteadas inicialmente para lograr un cultivo exitoso”.

Actualmente, los investigadores estudian aspectos relacionados con el momento óptimo de cosecha. El objetivo es contribuir a que los productores tomen la decisión, en el momento correcto, para evitar pérdidas, basado en atributos fenológicos, fisiológicos y ambientales que sean cuantificables. Una decisión acertada les permite a los productores asegurar esta etapa final de la producción con el consiguiente beneficio económico.

¿Qué es el trigo sarraceno?

Originario del noroeste de China, donde comenzó su domesticación hace unos 4000 a 5000 años, en nuestro país es sembrado en pequeña escala, comparándolo con los cultivos tradicionales de verano como girasol, maíz y soja. Sin embargo, viene ganando interés creciente entre técnicos y productores locales ya que es una excelente alternativa como cultivo de segunda en rotaciones intensivas y como cultivo de cobertura de renta. Actualmente, es realizado por productores que acceden a mercados específicos vendiendo el grano y pequeñas empresas capaces de llevar adelante una cadena productiva completa, desde la siembra del cultivo hasta la obtención de productos elaborados.

El grano de trigo sarraceno es un fruto, que puede ser consumido como grano entero o molido, en harinas blancas e integrales, que son utilizadas como un ingrediente puro o en mezclas en productos alimentarios. A diferencia de los granos de trigo y otros cereales, los granos de trigo sarraceno no tienen gluten y sus características lo ubican como uno de los alimentos denominados funcionales, dado que además de su valor nutritivo, posee un alto contenido de minerales, vitaminas y flavonoides que le confieren propiedades beneficiosas para la salud humana.

En el mundo, el trigo sarraceno es una especie ampliamente cultivada para la alimentación humana. Los principales países productores son Rusia, China, Ucrania y Francia, en Europa y Asia. En América, los más importantes son Canadá, Estados Unidos y Brasil.

En la Argentina la variedad sembrada localmente es Mancan, de origen canadiense, que es la única registrada en el INASE. Los lugares de producción están distribuidos en diferentes regiones y localidades de la provincia de Buenos Aires (región SE; Nueve de Julio, Lincoln, Junín, Suipacha) y de las provincias de Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba y Tucumán.

La producción de trigo sarraceno tiene importancia estratégica por varias causas, Guglielmini destaca que “desde la industria alimentaria y la salud humana es relevante su condición de ser libre de gluten y apto para celíacos en cualquiera de sus preparaciones, grano, harinas o sus productos elaborados. Podría reemplazar otros alimentos de baja calidad nutricional disponibles en el mercado a los que comúnmente accede la población celíaca que, actualmente, afecta entre el 1 y 2% de la población mundial y se manifiesta de manera creciente, particularmente en países de occidente”

“Además, constituye un cultivo que tiene bajos requerimientos de recursos e insumos que harían factible su incorporación en sistemas agroecológicos y orgánicos. En sistemas agrícolas extensivos puede ser incorporado en las rotaciones como cultivo de verano, particularmente en regiones con estaciones de crecimiento cortas, dadas por bajas temperaturas o por restricciones hídricas y nutricionales. En sistemas productivos regionales puede alternarse con otros cultivos locales como, por ejemplo, el poroto”, concluye Sandra Antequera, becaria doctoral CONICET e integrante del proyecto.

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