domingo 03 de julio de 2022 - Edición Nº1306

Entrevistas | 17 may 2022

Universidad Nacional de Córdoba

Jhon Boretto: “El futuro de la UNC nos demanda un fuerte compromiso con la transformación educativa”

Lo afirmó el candidato a rector de la Universidad Nacional de Córdoba por el espacio “Somos” para el trienio 2022-2025, en una entrevista con "Universidades Hoy", en la cual también explicó los desafíos y propuestas que tiene su lista para la UNC.


Jhon Boretto es candidato a rector de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) por el espacio “Somos” para el trienio 2022-2025. Fue decano de la Facultad de Ciencias Económicas durante dos periodos y secretario general de la UNC de 2007 a 2013. En diálogo con "Universidades Hoy",  explicó los desafíos y propuestas que tiene su lista para la UNC.

 - ¿Qué representa su candidatura a rector en la Universidad Nacional de Córdoba?

La verdad es que estoy muy entusiasmado ante esta responsabilidad que el espacio Somos nos ha confiado a mí y a Mariela Marchisio para, a partir de nuestras experiencias en las facultades de Ciencias Económicas y de Arquitectura, aportar a esta nueva etapa en el Rectorado, que tendrá importantes desafíos. Pero lo principal de este proyecto no son estas candidaturas, sino el equipo que hemos formado en Somos, un espacio político plural y diverso, en el que están contenidos integrantes de los cuatro claustros de las 15 facultades de la UNC. Esto resulta fundamental, porque estamos verdaderamente convencidos de que no es posible llevar adelante un proyecto universitario transformador sin el compromiso, las ideas y el esfuerzo de toda la comunidad universitaria. Ello incluye a representantes de todas las facultades y de todos los claustros.

¿Cuáles son esos desafíos?

Bueno, lo primero es consolidar las importantísimas líneas estratégicas que se han implementado en estos últimos años, en los que se impulsó un gran proceso de apertura a la sociedad y, a la vez, se avanzó en mecanismos de democratización interna, por ejemplo, a través de la posibilidad de que toda la comunidad universitaria pueda elegir de manera directa a las autoridades unipersonales del Rectorado y de las Facultades.

Pero, además, en esta nueva etapa de la Universidad debemos dar respuestas a las problemáticas emergentes de la pandemia, una etapa en la que la UNC se mantuvo activa y en la que fue incorporando grandes experiencias y aprendizajes. En estos tiempos disruptivos, caracterizados por entornos dinámicos, que se transforman aceleradamente por la influencia tecnológica en todos los órdenes, la principal certeza es que esa adaptabilidad, resiliencia y flexibilidad que hemos demostrado en estos años para superar la resistencia a los cambios es una condición para desarrollarnos de aquí a futuro y cumplir nuestro rol social. De hecho, este nuevo presente, que surge como una gran oportunidad a partir de una crisis profunda, nos alienta a construir colectivamente una propuesta educativa y pedagógica en la UNC aún mejor que la que teníamos antes de la pandemia.

¿A qué se refiere?

A que el nuevo contexto social, atravesado por la era digital y la transformación profunda de los conocimientos, nos demanda tomar un fuerte compromiso con la transformación educativa. Esto es repensar las instancias de enseñanza-aprendizaje, reconociendo las enormes posibilidades que nos brinda la virtualidad y, a la vez, potenciando las experiencias irremplazables de interacción que nos da la presencialidad. Me refiero a la posibilidad de tomar lo mejor de cada modalidad, utilizando tecnología de aulas híbridas, para adaptarnos a las nuevas experiencias de deslocalización de los procesos de enseñanza y aprendizaje, que abren además una enorme oportunidad para miles de estudiantes que no pueden acceder a la educación superior.

¿Considera que el desarrollo de estas nuevas modalidades pueden repercutir en la calidad educativa?

Es cierto que, de algún modo, la inclusión a través de la virtualidad y la enseñanza remota nos enfrenta con el problema de la calidad. Pero esto significa que nuestro objetivo debe ser ofrecer propuestas educativas que, en todas las modalidades de cursado, generen procesos de apropiación crítica y de comprensión compleja de la realidad y, a la vez, diseñar estrategias que garanticen el ingreso y permanencia de nuestros/as estudiantes en las mejores condiciones para aprender. Es decir, debemos cumplir con nuestra responsabilidad en el nuevo contexto social y, al mismo tiempo, sostener el compromiso con una educación pública de calidad.

¿Cree que la propuesta de trayectos formativos universitarios puede contribuir a ese objetivo?
 
Si, por supuesto. Creo que este camino que empezamos a recorrer indica que debemos ser capaces de concretar, más allá de las carreras tradicionales, nuevas ofertas formativas interdisciplinarias que combinen materias de diferentes unidades académicas para fomentar la capacitación en competencias que respondan a las nuevas demandas del mundo del trabajo. Es decir, para que nuestra Universidad mantenga la relevancia de su rol en las sociedades contemporáneas deberá adaptarse a ofertas formativas diversas y modelos multidisciplinarios que se ajusten a las competencias que requiere el nuevo mundo laboral.

¿Por qué decidieron diagramar su plataforma electoral sobre los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas?

La UNC tiene un gran compromiso con el desarrollo sostenible y desde hace años viene adaptando la acción universitaria en todos sus órdenes para contribuir al cumplimiento de estos objetivos globales y, también, locales. Creo, de hecho, que los ODS constituyen una herramienta de planificación estratégica para la gestión del próximo trienio en el Rectorado y sirven para guiar todas nuestras iniciativas.

La UNC tiene el deber y la obligación de ser protagonista en la construcción de una comunidad con desarrollo sostenible e inclusivo, atendiendo a los principios democráticos de justicia, dignidad y equidad de las personas. Por esa razón no sólo estamos proyectando una Universidad verde y sustentable, sino que además proponemos repensar al detalle la planificación de nuestras políticas, acciones y destino de los recursos a corto, mediano y largo plazo, y debatir en profundidad los cambios y también las continuidades institucionales que garanticen una creciente inclusión educativa, contribuyan a mitigar la deserción, potencien la calidad académica y promuevan oportunidades de aprendizaje para toda la vida para toda la comunidad.
 

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