jueves 24 de junio de 2021 - Edición Nº932

Opinión | 11 may 2021

Universidad de Belgrano

Fortalecer la Universidad es esencial

Nota de opinión de Alieto Guadagni y Francisco Boero, investigadores del Centro de Educación Argentina de la Universidad de Belgrano, quienes afirman que en el siglo XXI el capital humano aportado por la educación es más importante que el tradicional capital físico y los recursos naturales.


Las naciones que avanzan, mejorando al mismo tiempo la distribución del ingreso y disminuyendo la pobreza, lo hacen siempre fortaleciendo la acumulación de capital humano.

En este siglo XXI, el capital humano es más importante que el tradicional capital físico y los recursos naturales, este capital humano es aportado esencialmente por la educación en todos los niveles y en las últimas décadas por la Universidad.

La Universidad nunca antes ha sido más importante que hoy y el valor de una educación universitaria de calidad nunca ha sido tan elevado como en este tiempo que nos toca vivir. La sociedad actual demanda ciudadanos con un aprendizaje continuo, y para esto se necesitan instituciones educativas capaces de ofrecer esta capacitación. Por esta razón, no existen dudas acerca de la creciente importancia de la educación universitaria en las próximas décadas.

La calidad educativa ayuda a abatir la pobreza y también potenciar el crecimiento económico. La mayoría de los pobres tiene trabajos precarios y poco calificados, y carecen de un buen nivel educativo.

La mayor parte de los empleos creados en los últimos años requieren de estudios secundarios y universitarios, ya que el nivel educativo se ha transformando en el piso establecido por muchas empresas para el ingreso de su personal.

Los grandes cambios de este siglo identifican a la Universidad como la clave para un futuro próspero y con igualdad de oportunidades. Así como el diploma de la escuela secundaria se convirtió en el pasaporte para participar de la era industrial del silgo XX, hoy -un siglo después- la educación universitaria se ha convertido en el requisito para ingresar en la era del conocimiento del siglo XXI.

El fortalecimiento de la Universidad es esencial en este siglo XXI, caracterizado como el siglo de la ciencia y la tecnología. La Universidad argentina enfrenta tres grandes desafíos: tiene pocos graduados, tiene pocos graduados en las carreras científicas y tecnológicas, y tiene pocos estudiantes provenientes de hogares pobres. A pesar de la gratuidad generalizada de nuestra Universidad pública, son pocos los graduados que provienen de hogares humildes.

El Fondo de Solidaridad del Uruguay (FSU) es una institución creada hace más de 25 años con el objetivo de administrar un programa de becas para estudiantes con recursos económicos escasos y ayudar a que éstos realicen estudios universitarios y terciarios.

El FSU fue creado el 25 de julio de 1994 a partir de la aprobación de la Ley N°16.524, durante la presidencia de Luis Alberto Lacalle (padre del actual presidente de Uruguay) y desde entonces sigue vigente más allá de los cambios de gobiernos.

Desde su creación, el FSU se ha ido actualizando por la gestión de gobiernos de distinto color político (blancos, colorados y Frente Amplio), se han modificado algunas características, pero siempre ha conservado su característica principal de solidaridad intergeneracional entre los estudiantes, en donde los profesionales brindan apoyo a quienes inician o se encuentran promediando sus estudios.

Los resultados de estas becas se reflejan en la participación de los graduados becarios sobre la graduación total. En los primeros años, la cantidad de graduados que habían recibido la ayuda del Fondo era mínima, siendo del 1% del total en el año 2001, pero ya en 2011 alcanzó el 15% del total de graduados.

Este crecimiento sostenido se mantiene hasta el día de hoy, ya que las últimas cifras disponibles manifiestan que en el año 2019 la participación de graduados becarios fue del 22% del total.

En cuanto al monto de la beca, los beneficiados por el Fondo reciben mensualmente alrededor de 220 dólares. No hay exigencias académicas al momento de solicitar la beca, pero para renovarla se le exige al alumno aprobar el 50 por ciento de los créditos del año en curso como así también tener aprobado el 50% de lo que lleva cursado de la carrera, esto es un sano estímulo a la dedicación al estudio. En carreras técnicas dichos límites se reducen al 40%.

El FSU se financia con los aportes que deben realizar los graduados de la Universidad de la República (Udelar), la Universidad Tecnológica del Uruguay (UTEC) y la UTU. Aquellos profesionales cuyos ingresos mensuales sean superiores al mínimo no imponible de alrededor de 880 dólares, comienzan a aportar 5 años después de haber aprobado la última materia de su carrera, y el pago del aporte, en términos generales, se extiende durante los próximos veinticinco años, o bien se alcancen 70 años de edad o se jubile.

El aporte a pagar por los todos profesionales graduados de las mencionadas instituciones públicas gratuitas consiste en una suma anual que se puede abonar en doce cuotas mensuales. El monto de las cuotas mensuales varía entre 4 y 19 dólares dependiendo de la extensión de la carrera que hayan realizado y de la cantidad de años que hayan pasado desde el egreso.

Además, los graduados en carreras de 5 años o más de duración de la Udelar abonan un aporte adicional equivalente a aproximadamente 15 dólares mensuales que se suma al aporte original.

Los años que vienen serán críticos para nuestro país, ya que estará en juego nuestra capacidad de aprender de los errores del pasado, y encauzar nuestro rumbo como Nación por el sendero no solo del crecimiento económico, sino también de la igualdad de oportunidades y la inclusión social.

Es hora de dar en nuestro país un paso adelante para fortalecer una universidad orientada al futuro y más inclusiva. La igualdad de oportunidades no se puede lograr simplemente con discursos, se requieren medidas concretas y efectivas. La adopción del FSU es una de ellas, aumentando así la graduación universitaria de miles de jóvenes pobres.

* Alieto Guadagni es economista y ex secretario de Energía, miembro de la Academia Nacional de Educación.

* Francisco Boero es licenciado en Economía por la Universidad de Belgrano.

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