viernes 23 de abril de 2021 - Edición Nº870

Opinión | 25 mar 2021

Universidad Siglo 21

La reconversión de la educación: ¿cómo adaptarse a las nuevas generaciones? 

Artículo de opinión del Mgter. Pablo Rivarola, Vicerrector de Asuntos Académicos de Universidad Siglo 21.


La pandemia aceleró una revolución digital y tecnológica sin precedentes que afecta a múltiples sectores, industrias y casi todos los aspectos de la vida cotidiana. En este contexto, la educación enfrenta uno de sus mayores desafíos: la necesidad de transformarse rápidamente y reconfigurar sus espacios de interacción, aprendizaje y enseñanza para atender las necesidades de estudiantes y del profesorado en el país y en el mundo. 

Mientras la educación mediada por la tecnología avanza, también se transforma el panorama en la formación superior, con nuevas currículas, títulos y oportunidades para desarrollarse profesionalmente de formas que eran impensadas hasta hace poco. Por su parte, el sistema universitario se está transformando, ofreciendo carreras más cortas potenciadas con mayores prácticas para obtener experiencia. Entre esos dos mundos, el de la aparición de nuevas tareas y el de los trabajos del futuro, las instituciones educativas tenemos mucho para hacer.

Para que este tipo de formación sea superadora y trascienda las necesidades de esta coyuntura, se requiere de planificación, implementación y evaluación permanente. Se debe ofrecer una propuesta académica flexible, adecuada a las realidades y experiencias individuales de los alumnos. Al contemplar sus necesidades, intereses, perfiles, tiempos y capacidades -sobre todo en estos contextos- se incentivará correctamente a que cada uno desarrolle sus competencias y habilidades, personalizando su experiencia terciaria/universitaria. Esto debe ser acompañado por políticas públicas que garanticen el acceso a las herramientas tecnológicas necesarias para hacerlo realidad. 

Esta nueva dinámica resulta un valioso commodity para los desafíos del presente: otorga múltiples posibilidades al servicio de los modelos académicos, donde la virtualidad permite un grado de personalización que beneficia el desarrollo de las competencias particulares de cada alumno, incentivadas y evaluadas por sus docentes de manera permanente. De esta manera vemos cómo el alumno se convierte en el centro de la dinámica áulica y el docente en un facilitador del “aprender haciendo”.

Los nuevos tiempos post-pandemia sin duda serán vertiginosos, y la adaptabilidad, un factor fundamental para toda la sociedad. En ese contexto, ya muchos se encuentran viendo cómo transformarse, y palabras como “upskilling” o “reskilling” son denominadores comunes en las áreas de management y recursos humanos. Todo cambiará, y debemos estar preparados para ser flexibles con nuestros conocimientos y tiempos.

Ya no hay certeza de cómo vamos a trabajar el día de mañana: si desde nuestros hogares, en modelos híbridos, o directamente mudándonos a un espacio más tranquilo y desarrollando nuestras actividades desde allí. Acompañando siempre debe estar la educación. En estos meses se acentuó la transformación del aprendizaje, no se modificó la modalidad de estudio. Para poder transitar este cambio, todos los actores del universo educativo deben fortalecer sus modelos académicos. La educación virtual es tan efectiva como la enseñanza presencial, pero no se trata, solamente, de trasplantar la experiencia y dinámica del aula a un zoom.

Hace 26 años decidimos y elegimos que el camino era otorgar flexibilidad, autogestión y autodesarrollo a nuestros alumnos, quienes buscaban formatos y contenidos más innovadores y actualizados. Ahora, luego de un largo recorrido, vemos cómo la mediación tecnológica se transforma en lo habitual para todos los niveles educativos. Hoy, más que nunca, desde la Universidad Siglo 21 buscamos impulsar la democratización de la educación superior en toda la Argentina. Ese es el camino.

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