viernes 22 de enero de 2021 - Edición Nº779

Opinión | 29 dic 2020

Universidad Di Tella

Sin conexión no hay educación

Mariano Narodowski, profesor del Área de Educación de la Escuela de Gobierno de la Universidad Di Tella, opinó sobre los efectos del déficit de conectividad en los alumnos escolares más vulnerables.


Por: Por: Mariano Narodowski (*)

La pandemia, el aislamiento y un ciclo lectivo completo sin escuela ya no permiten naturalizar la brutal brecha socioeducativa de la Argentina: 2020 mostró que al menos la mitad de los estudiantes no tiene conexión a Internet o la tienen precaria y cara con celulares prepagos. Y que la idea de “aprender en casa” se complica si no hay un lugar adecuado ni condiciones mínimas o adultos preparados para acompañar.

Sabemos que las escuelas públicas y gratuitas han tenido un enorme potencial igualitario y la población históricamente excluida del conocimiento accede al saber gracias a ella. Sin embargo, aún antes de la pandemia las escuelas argentinas no lograron llegar a todos e incluso, cuando hubo acceso, este no superó la desigualdad y la segregación socioeconómica.

Con el aislamiento las desigualdades se aceleraron y se visibilizaron: por la carencia de conexión a internet y de computadoras los alumnos desconectados no pueden “virtualizarse” sencillamente y por un acto voluntario. Y los estudiantes que sólo tienen algo de conectividad y que están comunicados con sus docentes sólo por celular tampoco tuvieron mayores posibilidades de aprender. Adicionalmente, el aislamiento perjudicó más a estos chicos, quienes incrementan sus déficits sanitarios y alimentarios por, justamente, carecer de escuela.

Los desconectados conforman un nuevo escenario social: no son los chicos y adolescentes pobres quienes abandonan la escuela, sino que es la estructura social de distribución de bienes (como Internet) la que los abandona y los desconecta, salvo que sus docentes hayan podido construir alternativas realistas, muy difícil por las propias condiciones enumeradas.

Los esfuerzos de los gobiernos por conectar a los chicos con TV, radios y cuadernillos han sido razonables. Pero la única forma de sacar a los chicos de los barrios más pobres de la exclusión educacional en pandemia es conectándolos a los insumos básicos hoy ausentes (desde el agua potable a la alimentación diaria) y conectándolos a Internet: si no se abre el grifo de la red en los barrios y en los pueblos, difícilmente se pueda superar en 2021 los déficits generados en 2020. 

(*) Profesor del Área de Educación de la Escuela de Gobierno de la Universidad Di Tella

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