martes 07 de abril de 2026 - Edición Nº2680

Universidades Privadas | 7 abr 2026

Universidad de San Andrés

Dormir menos: cómo impactan los smartphones en el sueño

Un estudio de la Universidad de San Andrés (UDESA) mostró que el uso nocturno del celular impacta tanto en los hábitos como en el ritmo biológico del sueño.


Los teléfonos inteligentes se han convertido en un componente central de la vida contemporánea: a nivel mundial, más de cinco mil millones de personas utilizan un smartphone y, en Argentina, el 90,5% de la población mayor de cuatro años posee uno. Sin embargo, el uso intensivo de estas tecnologías genera preocupación por sus efectos sobre el sueño. Las pantallas pueden afectar el descanso de diversas maneras: reemplazando el tiempo destinado a dormir, exponiendo a los usuarios a luz que retrasa la liberación de melatonina—hormona que desempeña un papel clave para el sueño—, aumentando la activación antes de dormir o interrumpiendo el descanso mediante notificaciones. Además, estudiar estos efectos en contextos urbanos resulta complejo, ya que numerosos factores ambientales y tecnológicos pueden influir en los patrones de sueño.

En este marco, Laura Lucía Trebucq, Malen Daiana Moyano, María Florencia Coldeira, Diego Andrés Golombek, Ignacio Spiousas y Leandro Pablo Casiraghi, investigadores del Laboratorio Interdisciplinario del Tiempo de la Universidad de San Andrés (LITERA), junto con Horacio Oscar de la Iglesia, de la Universidad de Washington, analizaron el impacto del uso de smartphones sobre el sueño en comunidades preindustriales Toba/Qom de Formosa, Argentina. En estas poblaciones, la incorporación de dispositivos inteligentes es reciente y el acceso a iluminación artificial es más limitado que en contextos urbanos, lo que ofrece una oportunidad particularmente valiosa para estudiar cambios en los patrones de sueño con menor interferencia de factores externos.

En un estudio publicado recientemente en la revista Sleep, los investigadores midieron el sueño de 102 personas de tres comunidades mediante actigrafía de muñeca, un dispositivo que registra los movimientos de una persona, durante períodos de entre 30 y 60 días en cinco campañas de medición entre 2023 y 2025. “La luz, la temperatura, el momento del día o las características de cada población pueden influir en el sueño, por lo que es necesario controlarlos. Por eso utilizamos medidas objetivas: colocamos a los participantes un dispositivo similar a un reloj que nos permite registrar con precisión cuándo están dormidos y cuándo están despiertos”, explica Trebucq. Además, realizaron encuestas y registros diarios sobre el uso de dispositivos electrónicos y, en un subconjunto de participantes, midieron el inicio de la liberación de melatonina en condiciones de luz tenue a partir de muestras de saliva recolectadas al atardecer.

El análisis de 8.407 episodios de sueño mostró que los usuarios de smartphones presentan un inicio de sueño más tardío y una menor duración total del descanso que los no usuarios. En promedio, el inicio del sueño se retrasó 13 minutos y la duración total del descanso se redujo 22 minutos por noche, lo que equivale a aproximadamente 2,7 horas menos de sueño por semana. El impacto de los smartphones sobre el sueño podría producirse a través de dos mecanismos interconectadosPor un lado, un efecto conductual: en las noches en que los participantes reportaron haber usado el celular antes de acostarse, el inicio del sueño se retrasó, en promedio, 12 minutos. Por otro lado, un cambio fisiológico en el sistema circadiano: los usuarios de smartphones mostraron un inicio más tardío de la secreción de melatonina, posiblemente asociado a la exposición a la luz de la pantalla antes de dormir. Además, estos efectos se confirmaron al analizar los cambios en el horario de sueño de participantes que pasaron de ser no usuarios a usuarios, o viceversa, mostrando resultados consistentes

“Este estudio vuelve a poner en primer plano la importancia del sueño para la salud. Dormir bien es clave para procesos como la memoria, el sistema inmune y la regulación de la temperatura corporal. Para no alterarlo, lo ideal es limitar el uso del celular antes de acostarse. Si no es posible, al menos conviene acotar la exposición, activar el filtro de luz azul y evitar contenidos particularmente estimulantes”, concluye Moyano.

Más Noticias

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias