El 7 de marzo de 1958, el Episcopado Argentino a través de su presidente Cardenal Antonio Caggiano declara oficialmente fundada la Universidad Católica Argentina bajo la advocación de “Santa María de los Buenos Aires”. Su misión era impulsar la promoción de las ciencias y la cultura “bajo el signo de la unidad integradora de la Sabiduría Cristiana”. Un grupo de profesionales católicos conducidos por Mons. Octavio Derisi, unidos por una fe común, trabajaron juntos por un proyecto educativo que vinculara fe y razón.
Pasaron 68 años desde aquel momento histórico. Hoy en un mundo globalizado, cambiante, incierto, consumista y tecnológico, necesitamos mantener esos ideales, esa fe. Tenemos que redoblar nuestros esfuerzos preservando los valores del humanismo cristiano.
Nuestra comunidad educativa está constituida por más de 20000 alumnos, 3000 docentes y 500 colaboradores. Un número importante de ellos desarrolla gran parte de su vida en la Universidad, lo que demuestra la magnitud de nuestro trabajo y el desafío para mantener viva la misión fundacional de la UCA y sus valores. El pilar fundamental de una universidad son sus docentes que, a través de la enseñanza, de la motivación y, sobre todo, de su ejemplo, inspiren a nuestros alumnos y los impulsen a superase como profesionales en la vida laboral y como personas íntegras en la vida social.
Para alcanzar estos objetivos es de vital importancia recuperar el tiempo de contacto presencial docente-alumno, es necesaria más vitalidad y menos virtualidad. La universidad es el lugar en donde aún es posible el debate y la discusión de ideas para un mundo mejor, generando saberes, preservando la dignidad humana y cultivando la espiritualidad. En síntesis, humanizando los saberes.
Después de 68 años queremos seguir siendo una “Universidad en salida”, un lugar de encuentro de la ciencia con la fe, donde con saberes y valores aportemos a la sociedad graduados con “sello UCA”, que sean actores relevantes en el desarrollo integral y sustentable para una Argentina próspera y más justa.
Invito a toda nuestra comunidad a asumir con pasión, alegría y esperanza este desafío. Como simples albañiles sigamos trabajando para que el Señor dirija su obra y siga construyendo esta casa.
Dr. Miguel Ángel Schiavone
Rector
Pontificia Universidad Católica Argentina