sábado 10 de diciembre de 2022 - Edición Nº1466

Universidades Públicas | 10 nov 2022

Universidad Nacional de San Martín

Dos estudiantes que perdieron una pierna, hoy estudian en la UNSAM para fabricar prótesis

Maicol Curtido y Emiliano Escobar son estudiantes de la Licenciatura en Órtesis y Prótesis de la UNSAM. Ambos sufrieron la amputación de su pierna y hoy aprenden a fabricar equipamiento para quienes lo necesiten.


Maicol camina con dificultad. Son las 4:30 de la madrugada y se dirige a la parada del primer colectivo que lo llevará desde Pontevedra hasta el barrio porteño de Belgrano. Como todavía es de noche, camina por las calles deshabitadas del Gran Buenos Aires haciendo equilibrio con sus brazos para no tropezar con pozos, baches y cordones. Antes de llegar a la parada, se acerca a un joven que transita con muletas y le falta su pierna izquierda.

“Hola, ¿cómo andás? ¿Tenés el certificado de discapacidad? Yo te puedo ayudar a conseguir una prótesis”, saluda Maicol. El joven lo mira con desconfianza. “¿Quién sos, flaco?”, responde. “Me llamo Maicol. Mirá, a mí también me amputaron una pierna y tengo esta prótesis para caminar. Pasame tu celu y te puedo ayudar a tramitar una para vos”.

Maicol Curtido es estudiante de primer año de la Licenciatura de Órtesis y Prótesis del Instituto de Ciencias de la Rehabilitación y el Movimiento (ICRM) de la UNSAM. En 2016 perdió su pierna en un accidente de tránsito y obtuvo su prótesis gracias al trabajo del instituto que hoy lo acoge como estudiante.

- En el mundo hay un montón de gente amputada que está escondida y no camina hace un montón de años. Yo veo gente en la vía pública y me le acerco y les hablo. Quiero que sepan que haciendo los papeles pueden conseguir una prótesis. Lleva tiempo, es verdad, pero te cambia la vida. Yo les hablo, les pido el número de teléfono, les saco un turno acá. Trato de ayudar a la mayoría de personas que pueda.

Cuando tenía 24 años, Maicol circulaba con su moto y chocó contra una camioneta. Por la gravedad del accidente, tuvieron que amputarle su pierna derecha por arriba de la rodilla. Luego de varias gestiones logró que el Estado Nacional se encargue de cubrir una prótesis transfemoral en el ICRM. “Volver a caminar fue un renacer. Pude volver a ser yo de vuelta”, cuenta.

Ubicado en el predio de la Agencia Nacional de Discapacidad en el barrio porteño de Núñez, el ICRM cuenta con unos 100 estudiantes y más de 170 egresados/as de todo el país. Allí se brindan carreras de grado, pregrado y posgrado, como las licenciatura en Órtesis y Prótesis, Terapia Ocupacional, Enfermería y Kinesiología y Fisiatría, entre otras. El edificio de paredes blanquísimas fundado por Juan Domingo Perón recuerda a un hospital antiguo pero está repleto de talleres de producción de equipamiento médico que remiten a una alfarería mezclada con una fábrica metalúrgica. Allí trabajan codo a codo ortesistas, protesistas, médicos, profesores y estudiantes.

Poco a poco Maicol fue conociendo a todos los profesionales y se empezó a interesar por su trabajo. Rubén Corrado, profesor y primer egresado de la Licenciatura en Órtesis y Prótesis de la UNSAM, fue el encargado de diseñar y fabricar la prótesis de Maicol y quien lo alentó a terminar la escuela secundaria y a anotarse en la carrera.

“A Maicol yo le hice la prótesis. Lo atendimos acá, le hicimos el equipamiento, lo fuimos mejorando y a partir de ahí él fue interesándose por la carrera. Tuvo que terminar el secundario y entró en la carrera. Hace un sacrificio enorme porque viene de muy lejos, pero le va bastante bien y se muestra muy conforme. Hay algunos pacientes de bajos recursos que nosotros hemos equipado porque los ha traído él acá. Esas personas se van con su prótesis por medio del contacto que hizo él”, cuenta Corrado.

Maicol es paraguayo y vive en Pontevedra, Merlo. Todos los días se levanta a las 4:10 y a las 4:30 sale de su casa para enganchar el primero de los tres colectivos que lo llevan hasta el Instituto donde estudia. Los días que no tiene clases o talleres a la tarde trabaja en la construcción. “Como mi viejo es contratista, me pasa los trabajos más livianos, como colocación de cerámica y pintura. Tengo dos hijas chiquitas, por eso la peleo todos los días”, dice.

Maicol no deja a agradecer a sus padres y a las personas que estuvieron con él en los momentos más duros. Hoy, como estudiante de primer año, sueña con diseñar y fabricar prótesis para los más necesitados.

—Acá, en Argentina, tenés la ventaja de que el Gobierno te da la prótesis, pero tenés que moverte un poco y ser paciente. La gente amputada se esconde, no quiere salir y tiene vergüenza de que la vean. Y para eso quiero estudiar, para ayudar a esas personas y ver que se van caminando felices con su prótesis. Y también para mí, porque si yo me recibo de esto me va a ir bien y voy a poder darle una mejor vida a mis hijas.

“Cuando ves a alguien que se vuelve a parar con una prótesis, te ves a vos mismo. Yo estuve ahí y sé lo que se siente y creo que nadie más sabe lo que es”, dice Emiliano Escobar, estudiante de segundo año de la Licenciatura en Órtesis y Prótesis del Instituto de Ciencias de la Rehabilitación y el Movimiento (ICRM) de la UNSAM.

En 2012, Emiliano fue embestido por un camión de basura mientras circulaba con su moto y perdió la pierna izquierda. Hoy, gracias a la ayuda de una prótesis transtibial (por debajo de la rodilla), estudia en la UNSAM, trabaja en una empresa de sistemas informáticos, concurre regularmente a natación y todos los sábados recorre 100 kilómetros en bicicleta.

—Yo estudio para darle esa posibilidad a alguien o esa felicidad de que vuelva a retomar su vida. Porque es eso, es poder recuperar la vida que uno tiene. Cambia mucho cuando te ponen la prótesis porque ya no dependés de otra persona. Una vez que me puse la prótesis me di cuenta que es una pierna más y que con ella puedo hacer las mismas cosas que una persona que tiene todos los miembros.

Al momento del accidente, Emiliano estaba haciendo el Ciclo Básico Común (CBC) para la carrera de Ciencias Políticas en la UBA. La suerte no consiguió doblegar su espíritu. Gracias al apoyo de su familia y amigos, Emiliano continuó sus estudios. Hoy, es traductor de francés, habla inglés y solo le faltan tres materias para ser Licenciado en Ciencias Políticas.

—Siempre tuve mucho apoyo familiar y siempre estaba el “vamos, vamos. Levantate que tenés que hacer cosas”. Pero creo que nunca dimensioné cómo fue ese sacrificio que hice y la fuerza que tuve para volver a caminar. Creo que fue más dejarme llevar y tomar una actitud positiva y decir “o me quedo llorando en mi casa y puteando a todo el mundo, o me pongo la prótesis y retomo mi vida”, porque a pesar de todo es una pierna, que no me hace ni más ni menos.

Con el correr de los años Emiliano retomó su vida, pero había algo que le quitaba el sueño: quería saber qué hacían los ortoprotesistas y dónde estudiaban. Preguntando e investigando se enteró que una universidad pública brindaba la carrera en el barrio porteño de Belgrano y sin dudarlo se comunicó con el ICRM.

Daniel Kogan, director de la Licenciatura en Órtesis y Prótesis de la UNSAM, lo recuerda: “Varios periodos de inscripción de la carrera yo recibía mails de un interesado que planteaba sus problemas para poder cursar en nuestros horarios. Año a año planteaba ese tema y cuando yo le decía que no había otros horarios de cursada me decía ‘se están perdiendo tener un estudiante ejemplar’. Con la pandemia surgió la posibilidad de estudiar en forma virtual y ahí se inscribió, hizo el CPU y pudo empezar la carrera en forma no presencial. Hoy es un estudiante que está siempre pendiente de su trabajo y el de sus compañeros. Siempre está alentando a su entorno a seguir adelante y tiene la autoridad para hacerlo”.

Hoy hay muy pocos ortesistas-protesistas trabajando en hospitales municipales de la Provincia de Buenos Aires, según datos del Ministerio de Salud de la provincia. “Hay pocos ortesistas y protesistas en el país. Por eso, la carrera tiene una amplia salida laboral”, dice Kogan.

Emiliano no deja de recomendar la carrera a todos sus conocidos y, junto con Maicol, brinda un mensaje a las personas amputadas:

—Mi mensaje para alguien recién amputado es esperar. Sé que cuesta mucho ser paciente y también perder miedos.. Caerte te vas a caer, golpearte te vas a golpear…te vas a sentir extraño, vas a llorar porque no es tu pierna, vas a extrañar saltar y correr. Pero con la prótesis podés hacer todo eso y con el tiempo va pasando. Si le ponés buena energía te das cuenta que no es tan grave. No te queda otra que seguir con tu vida —dice Emiliano.

—Yo tengo un amigo que está amputado y me dice “Maicol yo voy caminando con la prótesis y cuando me cruzo a un amigo transpiro, porque sé que camino mal”. Yo le digo “es una etapa, pero vos tenés que pensar en vos, en tu familia, en lo que vos querés, porque el que va a salir adelante con esto sos vos. Si estás en el fondo tenés que querer salir primero que todo. Hay que levantar la cabeza y darle para adelante —cierra Maicol. 

Nota: Gaspar Grieco. Fotos: Pablo Carrera Oser. Video: Equipo Audiovisual UNSAM

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