martes 25 de enero de 2022 - Edición Nº1147

Opinión | 10 dic 2021

ITBA

Flexibilidad y diversidad como clave en la educación superior

Nota de opinión de Verónica Perosi y Ornella Sordelli, Directora y Analista de Experiencias Formativas de la Escuela de Innovación del ITBA.


Palabras como evolución, revolución, mutación, aceleramiento aparecen con frecuencia en las maneras en las que actualmente significamos lo que ocurre y emerge en el (re) diseño de la educación. Los límites entre estar conectados y no estarlo se van desdibujando y hoy cuesta separar lo virtual de lo físico. En los tiempos que corren, las prácticas híbridas condensan esperanzas, suponen la demolición de la hegemonía letrada y cuestionan las seguridades previas. Ante este nuevo escenario cabe destacar que “Prepandemia“ remite a una idea sobre lo agotado y a modelos a los que no queremos volver. 

Para poder reconocer lo que emerge en la actualidad, nos vemos obligados a mirar desde una perspectiva compleja. Con el avance tecnológico, los fenómenos de la inmersión en realidades virtuales, como los videojuegos, las propuestas on demand, las comunidades creadoras en TikTok; resultan solidarios de tendencias sociales propias de la época. En estos nuevos marcos, las interacciones con otros implican la instalación de nuevos modos de trabajo y le dan un sentido colectivo a la acción. En ese sentido, podemos identificar la configuración de nuevos aprendizajes emergentes

Frente a los fenómenos de Big Data – Smart Data, inmersiones de realidad virtual o de inteligencia colectiva, surgen expresiones innovadoras que favorecen recorridos alternativos en el aprendizaje, los cuales requieren de encontrar soluciones creativas a problemas que se planteen a los estudiantes. Esta tensión entre algoritmos e innovación resulta relevante en el diseño y en la implementación de nuevas propuestas educativas, a las que llamamos experimentaciones relevantes, donde la experiencia está sobre la exposición.

Este “modelo” se sostiene sobre una pedagogía de la problematización que apunta a lo profundo por sobre lo extenso, al hackeo de la caja curricular tradicional (organizada en torno a contenidos secuenciales y de ascendente complejidad, con escasa relación entre asignaturas y pedagogizadas relaciones con la realidad profesional). En estas propuestas predominan los múltiples recorridos, las secuencias gamificadas, la diversidad de versiones alternas genuinas y honestas con problemas reales, las arquitecturas cognitivas móviles, y oportunidades en góndola. También, se destacan las prácticas donde lo cognitivo y lo emocional están al servicio de nuevos diseños, no previsibles. 

Estas nuevas posibilidades crean nuevos estilos de experiencia a los cuales reconocimos en teaching styles. Lejos de identificarlos como una tipología didáctica rígida, estos se caracterizan por ser dinámicos y fluidos, los cuales seguimos caracterizando a medida que contrastamos con la práctica.

En primer lugar, identificamos el estilo caleidoscopio, centrado en casos, el cual trata situaciones dilemáticas y de compleja solución que realizan un acercamiento a la vida profesional a través de narrativas complejas, storytelling, y documentales.  Por otra parte, el estilo Lab, que consiste en un espacio para la experimentación, diseño, prototipado y creación donde se trabaja de forma iterativa sobre un objeto (concreto o temático) y se ofrecen piezas gráficas que acompañan el trayecto.

Otro teaching style es el Expertise, recuperando la lógica de taller, en el que se promueve entrenamiento en estrategias de resolución de problemas y desafíos. El docente es entrenador y ofrece mentoría.

En el caso del Ágora, es otro ejemplo donde predomina la idea de un fogón que promueve encuentro y co-construcción del conocimiento, y suele ser utilizado para fortalecer el co-working, el networking y el sentido de comunidad. Y la propuesta Objeto concéntrico pretende comprender un tema (pregunta/objeto/caso/dilema) en toda su complejidad, realizando un ejercicio intelectual de abordaje en forma recurrente y recursiva.

Existen también otros tipos de teaching styles orientados a experiencias inmersivas, solidarias de los lenguajes mediáticos actuales. Identificamos tres opciones, siendo el primero, el inmersivo por gamificación, donde el foco es incentivar el aprendizaje por experiencia. Este modelo basado en la exploración apunta al juego y el meta análisis y los momentos de encuentro destinados a generar comunidad, la mentoría de procesos y atravesar propuestas de streaming en plataformas como Discord o Twitch. 

La segunda opción, el método inmersivo por transmedialidad invita a acceder a una narrativa a través de entradas y recorridos alternativos, con lógicas divergentes y “saltando” de un medio a otro. Sus llamadas a la acción están vinculadas con investigar y producir contenido.

El inmersivo por recorrido, la tercera variante, se caracteriza por emular una visita a museo (virtual o físico). En él, el docente es un diseñador de experiencia, crea una narrativa con aquello que es valioso conocer. Invita una experiencia didáctica fluida y se estimula el desarrollo de la imaginación. 

Así podemos concluir que las relaciones entre educación y tecnología en el marco actual donde convivimos con el concepto de la de “educación híbrida”, necesitan ser resignificadas a partir de la combinación de formatos y plataformas más dinámicos y de inéditas estrategias didácticas, no previsibles y creativas, que articulen con los desafíos de los contextos contemporáneos.

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