jueves 23 de septiembre de 2021 - Edición Nº1023

Universidades Públicas | 27 ago 2021

Universidad Nacional de Tres de Febrero

Graduadas de la UNTREF crearon metodología para medir la pobreza multidimensional en CABA

Gladys Faierman y Vanesa López relataron cómo fue construir las dimensiones e indicadores que permiten hacer un relevamiento más exhaustivo de este fenómeno. Ambas se desempeñan en la Dirección de Estadística del Gobierno de la Ciudad.


Las graduadas de la Licenciatura en Estadística de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF), Gladys Faierman y Vanesa López, desarrollaron un trabajo que permite medir la pobreza multidimensional en la Ciudad de Buenos Aires en línea con las actuales tendencias globales para el relevamiento de este fenómeno. Faierman, que se desempeña como directora del Departamento de Procesamiento y Producción de Información Estadística de la Dirección de Estadística del Gobierno de la Ciudad, explicó que a diferencia de la medición de la pobreza por ingresos, el enfoque multidimensional realiza una medición más directa de las privaciones de necesidades, capacidades o derechos.

“La medición por ingresos mide la capacidad de compra pero no el consumo efectivo de la gente. Tampoco contempla carencias en otras dimensiones”, señaló sobre las falencias del modelo tradicional. Faierman contó que para desarrollar esta metodología se apoyaron en lo que se conoce como método consensual de privación. “En este método se consideran pobres los hogares y sus miembros que por falta de recursos no logran acceder a productos y servicios o a realizar actividades consideradas necesarias para vivir dignamente en la sociedad de la que forman parte. Cuando hablamos de recursos hablamos en sentido amplio. Es muy difícil moverse de lo monetario, y en esto nos tiene que cambiar totalmente la cabeza”, detalló.

Sin embargo, dijo que se trata de un enfoque relativo. “Cada sociedad puede tener distintas valoraciones acerca de qué es necesario para vivir dignamente, entran a jugar cuestiones culturales y de la evolución de toda la sociedad”, advirtió. Por eso apuntó que tuvieron que realizar un trabajo especial para la construcción de las dimensiones y los indicadores. Primero recolectaron ítems de experiencias realizadas con este método en Europa y México, a los que agregaron otras necesidades que creyeron que podía haber en la Ciudad de Buenos Aires, llegando a una síntesis de 36 ítems. “Necesitábamos confirmar si eran producto de nuestra subjetividad o si estaban socialmente reconocidas, y para eso recurrimos a los grupos focales”, puntualizó.

La especialista relató que se conformaron tres grupos de residentes en CABA con características distintas: uno de nivel socioeconómico bajo, otro medio y el restante medio alto. Se les preguntó a los participantes si esos servicios, productos y actividades eran necesarios, deseables o lujosos. Quedaron los ítems que más del 70 % consideraban necesarios.

Entre ellos, destacó que en la dimensión de la alimentación se contempla si las personas se saltean una comida por falta de recursos para obtenerla y si comen menos. En cuanto a la vivienda y los servicios, se consideran poder reparar goteras, disponer de agua corriente caliente en cocina y baño, tener conexión eléctrica legal, que los menores puedan tener un ambiente separado para dormir, que cada uno de ellos cuente con una cama y que haya un lugar para que puedan hacer los deberes escolares. Otra de las dimensiones es el equipamiento en el hogar, donde se consulta si se dispone de heladera, frazadas suficientes para el invierno, ropa adecuada para todas las estaciones del año y poder reemplazar vestimenta y calzado que se deterioran.

En salud y cuidados, lo que se mide es poder obtener remedios recetados y acceder a estudios que indiquen los profesionales del área, tratamientos dentales y poder contar con asistencia en los cuidados, así como tener la posibilidad de llevar a niños de hasta 12 años a controles médicos. En lo que atañe a la dimensión de la privación social y educación, los indicadores son poder disponer de dinero para gastos personales, poder irse de vacaciones al menos una vez al año fuera de la ciudad, poder invitar a amigos y familiares a la casa a comer y tomar algo, poder usar el transporte público, que los menores pueden tener útiles requeridos en la escuela y contar con dispositivos como computadoras o tablets para estudiar.

Por su parte, Vanesa López, que es analista en la Dirección de Estadística del Gobierno de la Ciudad, aseguró que “la pobreza es compleja y heterogénea” y que con esta metodología “se considera eso”. La graduada de la UNTREF indicó que para identificar hogares pobres se utiliza un umbral de dos dimensiones. “Se considera en situación de pobreza a los hogares que sufren privaciones en al menos dos de las cinco dimensiones”, apuntó.

López resaltó que se trata de una metodología que parte del consenso y que es sumamente útil para las acciones de gobierno. “Está creada sobre la base de lo que los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires consideran qué es vivir dignamente, posibilita identificar necesidades y privaciones que van a permitir nutrir los debates normativos sobre eso, y además contribuir a la toma de decisiones y al diseño y monitoreo de políticas públicas”, concluyó

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