jueves 24 de junio de 2021 - Edición Nº932

Entrevistas | 12 may 2021

Entrevista

Rodolfo De Vincenzi: “El lugar más seguro sigue siendo la escuela”

Lo afirmó el rector de la Universidad Abierta Interamericana (UAI) y vicepresidente de la Confederación de Asociaciones de Institutos de Enseñanza Privada (CAIEP), en una entrevista con “Universidades Hoy”, en la cual también hizo un análisis sobre la educación a distancia en el contexto de la pandemia.


En una entrevista concedida al portal Universidades Hoy, conversamos con el Dr. Rodolfo De Vincenzi, rector de la Universidad Abierta Interamericana (UAI) y vicepresidente de la Confederación de Asociaciones de Institutos de Enseñanza Privada (CAIEP), quien durante el reportaje hizo referencia al desarrollo de las clases virtuales en el marco de la pandemia de COVID-19, como así también expuso su mirada en el debate sobre la presencialidad en la educación. 

Tras el fallo de la Corte Suprema que respaldó el reclamo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para continuar con las clases presenciales, ¿Cómo evalúan esta resolución desde la Confederación de Asociaciones de Institutos de Enseñanza Privada?

Nosotros creemos que la pandemia obligó a los gobernantes, a los ministros de educación, a las escuelas y a todas las familias a adaptarse con escenarios dinámicos, complejos, inestables y altamente demandantes. Por eso es muy difícil dictar normativas que atiendan todas las visiones pero sí creemos que un principio general para pensar esas normativas que resulten flexibles y que se adapten a la nueva diversidad de contextos y situaciones sin perder el foco en su efectividad.  

Y ese principio de una mínima unidad geográfica epidemiológica que se planteó parece muy razonable y aparte está recomendada por todos los epidemiólogos. Sin embargo, vemos que no siempre significa que no hubiesen matices en las dinámicas sociales, inclusive en el interior de esa mínima unidad geográfica.

¿En el AMBA es donde más se refleja esa situación?

En la Ciudad de Buenos Aires y en los partidos del conurbano bonaerense que integran el AMBA se verifican matices, y creemos que quienes mejor comprenden e interpretan esos matices son las autoridades más próximas a los ciudadanos dentro del territorio, es decir los intendentes municipales y el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, siendo que las decisiones que se toman tratan de impactar sobre los comportamientos sociales porque es claro que las escuelas no contagian, y en ese sentido hay unanimidad respecto de los protocolos funcionan en las escuelas, sino que lo que se busca cambiar son los comportamiento sociales vinculados a la circulación. 

Creemos que quienes están más cerca del territorio están en mejores condiciones para comprender y planificar ese cambio de dinámica. Porque presumir que porque los chicos no estén en la escuela van a estar encerrados en las casas, nos parece que no existe evidencia que nos permita pensar que no van a circular con una circulación  libre de 6 a 20 horas. 

Pero hay evidencias que la escuela es segura y es donde mayor seguridad encontramos respecto a cualquier otra alternativa de circulación donde van a vivir sin protocolos o con protocolos que dieron cuenta del nivel de efectividad como si tiene la escuela. Por eso creemos que el lugar más seguro sigue siendo la escuela, y en ese sentido existe unanimidad en el Consejo Federal de Educación, del gobierno nacional o cualquier jurisdicción que trata  de preservar la presencialidad.

Generar una falsa dicotomía entre dos bienes públicos, como lo pueden ser la educación y la salud, no tiene mucho sentido poner en tensión cosas que se puedan tratar con mayor diálogo, con una política donde se aproveche esa visión de lo sanitario que el gobierno nacional tiene una mejor condición para visualizar. Esa mirada de lo ocurre al interior de cada territorio con la dinámica social y la planificación de la educación la va a tenerla autoridad que esté más cerca del territorio.

¿Cuál es la situación en el ámbito universitario? 

En el caso de las universidades deberían funcionar bastantes parecido como ocurre en las escuelas. Pero las universidades, que en su mayoría son autónomas, no han generado esas instancias porque cualquier presencialidad va a ser en burbujas y eso implica una logística muy grande que en el caso de las escuelas donde los resultados de aprendizajes tienen relevancia para la vida social y ciudadana, y en eso por las etapas evolutivas que tienen los chicos en la escuela hace que los resultados de aprendizaje puedan ser garantizados desde la presencialidad como mucha más virtuosidad que desde la virtualidad. Porque los chicos cuando más jóvenes están están menos preparados para llevar adelante el medio virtual aunque tenga todos los medios porque no es autónomo.

En cambio el estudiante universitario si es autónomo y la universidad educa para el desarrollo sostenible y genera una formación profesional que permite contribuir al mayor desarrollo productivo y social acompañado por una virtualidad en un contexto de pandemia en el que estamos.Además, muchas de las asignaturas que cursan los alumnos con los contenidos que se trabajan en cada materia y resultados de aprendizaje se pueden lograr en ambientes virtuales, y en ese caso el estudiante es 100% autónomo. 

Pero en otros casos no se puede dar esa autonomía, por ejemplo como en los ciclos clínicos de la salud o en las actividades prácticas de una carrera de educación física.  Por eso, lo que generalmente focaliza la universidad en los lugares donde la pandemia en realidad se presenta con mayor nivel de contagio, trata de que la virtualidad sea la regla y donde existe otra alternativa más que la presencialidad en esos casos es donde se permitiría. 

Pero no son tantas carreras y son en tantas asignaturas donde se necesite la presencialidad en las universidades, pero en el caso de las escuelas es a la inversa, porque no es que una contagia más que otra o los protocolos funcionan diferente, sino que hay más justificativos para hacer el esfuerzo en una modalidad burbujas en una escuela que en una universidad.

En el caso de la Universidad Abierta Interamericana, ¿Hubo más inscriptos en las carreras que ofrece la UAI durante la pandemia? 

La UAI antes que comenzó la pandemia había aprobado un plan estratégico a 6 años que buscaba evolucionar en su modelo de gobernanza y en su modelo educativo. En cuanto al primer modelo buscamos pasar de un modelo clásico a un modelo más emprendedor, con trabajos por objetivos, más colaborativo y en red. 

En lo que hace al modelo educativo, buscábamos un modelo más centrado en el aprendizaje y la enseñanza, donde nos preocupara o ocupara más por los resultados de aprendizaje y también se pensara la educación en una modalidad híbrida. 

Entonces como estábamos preparados para la virtualidad, la pandemia nos sorprendió como a todas las universidades pero en nuestro caso contábamos ya con una estructura  bien montada para tener un desarrollo de virtualidad, que no fue de inmediato porque la UAI es muy grande, cuenta con 22 mil estudiantes y 3 mil docentes, y no todos estaban preparados para la virtualidad. 

Por eso, se generó una virtualidad de emergencia pero luego de un año se ha consolidado un modelo que funciona bien y que nos permitió acelerar el proceso de lo que nos proponiamos en nuestro plan estratégico. La UAI a esta altura tiene una virtualidad muy virtuosa.

Con respecto a la deserción de los estudiantes, ¿Se mantuvo o tal vez aprovechando la virtualidad por la pandemia muchos alumnos continuaron cursando las materias a lo largo del cuatrimestre?

En este contexto de pandemia hemos tenido un crecimiento en la matrícula y no hemos tenido mayores tasas de deserción, excepto en el inicio del periodo de pandemia. También es cierto que hemos flexibilizado cuestiones vinculadas a lo económico, con la atención vinculada a situaciones particulares de algunos alumnos porque primero era justo hacerlo en medio de la pandemia porque como dice el Papa Francisco “nadie se salva solo”.

En este caso es importante comprender que somos una comunidad educativa y debemos estar presentes para atenderla. Tanto para los estudiantes que están en condiciones de seguir pagando su cuota y en el caso de los estudiantes que no estén en condiciones las instituciones educativas debemos sensibilizarnos para tratar de garantizar las continuidades pedagógicas. Eso también ayudó a que no tengamos más deserciones en las carreras de lo que normalmente había.

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