viernes 23 de abril de 2021 - Edición Nº870

Universidades Públicas | 24 mar 2021

Universidad Nacional de Quilmes

Lanzan un documental 3D que reconstruye el centro clandestino de detención La Cacha

Es una iniciativa de la UNQui diseñada con motivos pedagógicos y en el maco de la lucha por la memoria, verdad y justicia. Se realizó con información de diversas causas judiciales y con el testimonio directo de ocho sobrevivientes.


A 45 años del golpe de estado de 1976, la Universidad Nacional de Quilmes lanzará un material educativo, en forma de documental 3D interactivo, para reconstruir las instalaciones de uno de los 500 centros clandestinos de detención, tortura y exterminio que instauró la última dictadura cívico-militar.

La idea del recorrido es, de alguna manera, una invitación a ejercitar la memoria y mostrar cómo funcionaba el terrorismo de Estado en la Argentina durante el período más oscuro de nuestra historia. El centro que el documental reconstruye se llama La Cacha y funcionó entre 1976 y 1978. Estaba ubicado en terrenos pertenecientes a la cárcel de Olmos y por allí pasaron más de 250 secuestrados que fueron torturados y mucho de ellos desaparecidos.

“La reconstrucción virtual de dichos espacios con la documentación existente y, fundamentalmente, a los testimonios de sobrevivientes, es un aporte a la construcción de la memoria y a la revisión crítica de nuestro pasado con fines judiciales y educativos”, explica María Valdez, directora del proyecto.

La UNQ, en asociación con la productora Huella Digital (que ya había hecho algo similar con la ex ESMA y El Campito, en Campo de Mayo), combinó técnicas relatos orales, animación 3D y georreferenciación para reconstruir cómo era aquel lugar. Fueron tres años de trabajo, cuenta Valdez, tratando de unir fuentes dispersas, para lograr los datos empíricos que permitan dar forma al resultado final.

“Estamos contentos de haber terminado el trabajo. Es como estar ahí, en términos inmersivos. No es un ejercicio banal, es una herramienta muy útil para acercarnos a comprender la naturaleza de ese horror. Hay testimonios, audios que acompañan el recorrido espacial y todo eso para alcanzar un resultado al servicio tanto de la memoria y lo educativo, pero también para futuros juicios. Es un salto cuantitativo importante en este tipo de temas, porque pone en la luz aquello que los artífices de esa locura quieren esconder y olvidar. Lo hicimos para colaborar para que la verdad y la justicia se impongan y es de un gran valor político”, destaca Valdez.

El primer paso en el camino hacia la reconstrucción digital del centro clandestino La Cacha fue el juicio que tuvo lugar en 2014, el cual repasó los crímenes de lesa humanidad cometidos en el lugar durante 1977. Fueron juzgados una veintena de represores, en su mayoría efectivos de la Policía Bonaerense y de Inteligencia del Ejército. Desde el Proyecto de Extensión Universitaria de la UNQ se llevaron a cabo registro audiovisuales de las audiencias que incluyeron centenas de testigos. El documental también incluye el testimonio de ocho sobrevivientes especialmente entrevistados para el proyecto.

“Los testimonios de los sobrevivientes fueron claves: Alberto Bozza, María Laura Bretal, Silvia Bucci, Bonificia del Carmen Díaz, María Inés Paleo, Patricia Pérez Catán, Héctor Javier Quinterno y Patricia Rolli, guían el recorrido, detallan las funciones de cada espacio, narran lo sucedido en cada recoveco. Sin ellos no se podría haber hecho, porque había información pero en los detalles estuvo la clave para ordenar todo aquello que se sabía y que intentaron borrar. Además de la experiencia vivida por elles, que dan la fuerza que necesita el documental para sentir cómo se está ahí, con esa sensación horrible que les tocó vivir”, puntualiza la directora.

Para Valdez este tipo de trabajos construye ciudadanía, pertenencia y tradición: “Es importante que esté al alcance de todas y todos, que sirva, al ser de dominio público, para escuelas, por ejemplo o para tratar de entender la complejidad de la realidad”. El documental quedará disponible en la página de la universidad y de la productora Huella Digital. “La idea es traer del pasado aquello que a futuro nos permita ser mejores. Que las heridas que nos dejó la historia puedan ser convertidas en enseñanzas para construir un futuro mejor. Si algo aprendimos en esta pandemia es que no se sabe qué puede pasar, pero es nuestra responsabilidad aprender de los peores momentos que nos tocaron y postular un futuro mejor para todes”, concluye Valdez.

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