La política universitaria del Gobierno nacional volverá al centro del debate este martes desde las 10, cuando el secretario de Educación, Carlos Torrendell, y el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, expongan ante la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados sobre las partidas previstas para el sector en el Presupuesto 2027.
La presentación se realizará en un contexto de fuerte tensión entre el oficialismo y las universidades nacionales por el financiamiento del sistema público, luego de las movilizaciones de la comunidad universitaria y de los reclamos para que se cumpla la ley de financiamiento universitario.
Durante la reunión, los funcionarios defenderán la política educativa de la administración nacional y los criterios utilizados para elaborar el proyecto presupuestario. En particular, el Gobierno sostiene que su actuación se ajusta a las leyes de Ejecución Presupuestaria y de Administración Financiera.
Uno de los principales puntos de conflicto es la diferencia entre los recursos contemplados por el Poder Ejecutivo y los solicitados por las universidades nacionales. El proyecto oficial prevé destinar $7,3 billones al sistema universitario, mientras que las instituciones reclaman $11 billones para afrontar sus necesidades presupuestarias.
La controversia también gira en torno a la aplicación de la ley de financiamiento universitario y a la interpretación del marco legal que regula la asignación de recursos públicos.
En distintas publicaciones en redes sociales, Álvarez sostuvo que la norma aprobada por el Congreso asigna fondos sin contemplar los mecanismos previstos por la Ley de Administración Financiera. En ese sentido, citó el artículo 5 de la Ley de Ejecución Presupuestaria, que establece que las leyes que autoricen o dispongan gastos deben prever expresamente su financiamiento y que, de lo contrario, su ejecución queda suspendida hasta que se incorporen las partidas correspondientes al presupuesto nacional.
El funcionario afirmó que el Poder Ejecutivo cumplió con las disposiciones legales al promulgar la norma y suspender su ejecución por la falta de fondos asignados. También señaló que el Gobierno acató la medida cautelar dictada en la causa, que actualmente se encuentra apelada ante la Cámara correspondiente.
La interpretación del oficialismo es cuestionada por sectores universitarios, que reclaman la plena aplicación de la ley y una actualización de los recursos destinados al funcionamiento de las instituciones.
El proyecto de Presupuesto 2027 incorpora, además, requisitos vinculados con la información que deberán presentar las universidades nacionales ante el Ministerio de Capital Humano.
Las instituciones tendrán que suministrar datos que permitan asignar, ejecutar y evaluar los recursos que reciben por todo concepto. Según la iniciativa, el incumplimiento de estas obligaciones habilitaría la interrupción de las transferencias.
El texto también establece que los presupuestos aprobados, las ejecuciones presupuestarias y contables y las cuentas de inversión de cada universidad deberán incluir una clasificación funcional de los gastos correspondientes a educación y cultura, salud, y ciencia, tecnología e innovación.
En materia salarial, la propuesta dispone que los aumentos correspondientes a 2027 se apliquen sobre las plantas de personal docente y nodocente vigentes al momento de la liquidación de noviembre de 2026. La excepción alcanzaría a los incrementos de personal que sean aprobados y autorizados por el Ministerio de Capital Humano.
Estas disposiciones forman parte de una discusión más amplia sobre el financiamiento de las universidades, la evolución de sus gastos de funcionamiento y las condiciones presupuestarias para sostener sus actividades académicas y científicas.
El proyecto para 2027 contempla un presupuesto de $9,8 billones para el área educativa. De acuerdo con los datos incluidos en la iniciativa, se prevén reducciones en distintas partidas, entre ellas las becas Progresar, la asistencia a comedores escolares, los programas de Educación Sexual Integral (ESI), la infraestructura escolar y la formación docente.
En contraste, el Plan Nacional de Alfabetización registra un incremento significativo, con una asignación prevista de $773.000 millones.
La propuesta también mantiene el reparto automático de recursos educativos a las provincias, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y los municipios para cubrir gastos estrictamente vinculados con la finalidad y la función educativa.
La exposición de Torrendell y Álvarez abrirá una nueva instancia de discusión parlamentaria sobre las prioridades del gasto educativo y los fondos destinados a las universidades nacionales. El debate estará atravesado por las diferencias entre el Gobierno y las instituciones académicas respecto de la magnitud de los recursos necesarios y la aplicación de la normativa vigente.