El operativo se activó a partir de un requerimiento de la Policía, que convocó nuevamente a personal de Defensa Civil y Bomberos al establecimiento educativo. Ante la situación, la fiscalía de turno ordenó aplicar el protocolo correspondiente, lo que implicó la evacuación total de las instalaciones y la intervención de peritos especializados en explosivos.
Según se informó, cerca de 600 personas —entre estudiantes, docentes y personal administrativo— debieron abandonar el edificio mientras se desarrollaban las tareas preventivas en el lugar.
Se trata de la segunda amenaza de bomba que afecta a la casa de estudios en los últimos días, lo que genera preocupación en la comunidad universitaria. De acuerdo a fuentes consultadas, en un primer momento las autoridades de la universidad habrían intentado evitar el desalojo para no interrumpir las actividades académicas. Sin embargo, la decisión de la Justicia fue contundente y obligó a activar el protocolo de seguridad.
Antes de las 18, se normalizaron las actividades académicas tras verificar que no había ningún artefacto explosivo en la sede de la UNQ en Bernal.