Neuquén ya no es solo una ciudad en expansión: es un territorio en transformación permanente. Energía, innovación, nuevos modelos de negocio y demandas profesionales cada vez más específicas redefinen el mapa productivo de la provincia. En ese contexto, UFLO Universidad le da comienzo al ciclo lectivo 2026 en su imponente Campus Parque Central, en Independencia 70. Una propuesta que introduce algo más que metros cuadrados: una nueva forma de pensar la formación universitaria en clave territorial.
Durante la presentación del edificio, el vicerrector de UFLO Universidad, Christian Kreber, puso el foco en la llegada de los alumnos por primera vez al edificio: “Inician las clases, inicia la vida académica, con los pasillos llenos de estudiantes, así que claramente es un día de mucha alegría para toda nuestra comunidad”.
El Campus Parque Central cuenta con 3.031 m², 16 aulas inteligentes e insonorizadas, dos auditorios, talleres especializados, espacios comunitarios, oficinas administrativas, buffet y estacionamiento. La infraestructura fue diseñada para acompañar dinámicas de enseñanza contemporáneas, con tecnología aplicada al aprendizaje, conectividad, confort acústico y flexibilidad de uso.
Ubicado en una zona céntrica y estratégica, el nuevo campus se integra al corazón urbano de Neuquén y propone una lógica clara: la universidad como actor activo del ecosistema productivo, no como una institución aislada. La cercanía con organismos, empresas, espacios de decisión y circulación cotidiana convierte al edificio en un punto de cruce entre conocimiento académico y realidad económica.
“Es un edificio icónico para nosotros, está en un lugar muy importante en términos logísticos, al frente de la estación de tren, es un nodo logístico que conecta todos los transportes urbanos de la ciudad”, agregó Kreber. “Estamos en pleno microcentro de la ciudad y este edificio le va a aportar a toda la zona también un cambio de su dinámica”.
En una provincia donde buena parte de las decisiones vinculadas al desarrollo energético se toman en ámbitos urbanos, la localización del campus se vuelve parte del proyecto académico.
El nuevo campus será un espacio clave para el desarrollo de propuestas académicas y formativas vinculadas tanto a la industria energética como al mundo de los negocios, dos dimensiones centrales del presente y futuro de Neuquén.
Por un lado, Cenova concentrará las iniciativas orientadas a la energía y la industria, con trayectos pensados para dialogar con los desafíos técnicos, productivos y estratégicos del sector. Por otro lado, Bizion, como escuela de negocios, impulsará la formación de líderes, emprendedores y profesionales capaces de gestionar organizaciones en contextos atravesados por la innovación, la tecnología y el cambio permanente.
La articulación entre ambos espacios refuerza una idea clave: no hay desarrollo energético sin gestión, ni negocios posibles sin comprensión del territorio.
Además, Bizion contará con una unidad de eventos, que brindará servicios integrales a empresas e instituciones, ampliando el rol del campus como espacio de encuentro, intercambio y generación de valor para la ciudad.
El edificio fue concebido bajo criterios de innovación y sostenibilidad, incorporando tecnología avanzada y diseño orientado al uso de energías renovables, en sintonía con los debates actuales sobre desarrollo responsable y eficiencia energética. La inversión —de 3,5 millones de dólares— y la generación de empleo directo durante su construcción refuerzan el impacto del proyecto más allá del ámbito académico.
“Es un edificio que fue hecho desde cero. Todo fue pensado hasta en el mínimo detalle para poder darle comodidad a nuestros estudiantes. Queremos que se sientan como en casa”, respaldó Kreber.
En una provincia donde la energía, la innovación y los negocios redefinen el rumbo del desarrollo, el nuevo campus aparece como una señal clara de la época. No se trata solo de sumar infraestructura, sino de formar profesionales capaces de leer el territorio, entender sus tensiones y participar activamente de una sociedad que se transforma en tiempo real.
Neuquén crece, se complejiza y acelera. En ese escenario, la formación universitaria deja de ser un proceso aislado para convertirse en una herramienta estratégica. El Campus Parque Central se inscribe en esa lógica: educar no solo para el empleo, sino para interpretar y conducir los cambios que ya están en marcha.