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Universidad Nacional de San Luis


La luz y su efecto en la eliminación de microorganismos

Fecha Publicación: 08/11/2019  09:30 

Investigadores de la Universidad Nacional de San Luis desarrollaron un fotodesinfectante para productos frutihortícolas, que permite alargar la vida de frutas y verduras desde que se produce la cosecha hasta que llega a la góndola
 
 
Investigadores de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) desarrollaron un fotodesinfectante para productos frutihortícolas. El producto está en tratativas para salir al mercado. Lo que permite hacer este compuesto es alargar la vida de frutas y verduras desde que se produce la cosecha hasta que llega a la góndola.
 
A la investigación la dirige el doctor en química y especialista en fotoquímica, Matías Funes. El producto desarrollado, a través de un tipo de fenómeno fotoquímico, se activa cuando está en presencia de luz, ya sea solar o de lámparas y mata a los microorganismos mientras están siendo iluminados. Lo novedoso es que al mismo tiempo que limpia los productos frutihortícolas, se degrada.
 
Actúa sobre cualquier microorganismo, hongos y bacterias principalmente. Este compuesto no solamente produce la acción de ser un insecticida, bactericida o fungicida sino que a su vez se degrada con la luz sin dejar en los alimentos ningún sabor, color y olor particular. «Mientras va produciendo la acción se va degradando (…) El espectro de luz solar es el 100% y cada una de las lámparas que cada uno tiene en sus casas o en los supermercados y verdulerías es un rango de ese espectro total, generalmente es el visible, por eso tratamos de usar compuestos que se activen en el visible», explicó el experto.
 
Las principales ventajas de esta técnica es que la muerte de células microbianas por Inactivación Fotodinámica de Microorganismos (PDI) ocurre en segundos, mientras que la acción de los desinfectantes regulares puede tomar horas, dando una ventaja potencial contra microorganismos de rápida propagación.
 
Estos compuestos al activarse con la luz mantienen la carga microbiana, que generalmente está sobre la superficie de la fruta o de la verdura, y la elimina. "Es un compuesto que al tener propiedades fotoactivas, se activan con la luz y permiten bajar, regular y eliminar la carga microbiana sobre un alimento mientras está en exposición hasta que se adquiera y se consuma (…) Es una forma de que el consumidor reciba la materia prima lo más aséptica posible".
 
El actor principal: una planta
 
Este compuesto está formulado con nanoemulsiones, que son pequeñas emulsiones que hacen que se vea claro y limpio. Una de sus ventajas es que no es un producto de síntesis y se obtiene de una planta que se encuentra con facilidad en San Luis.
 
"Las plantas pueden ser introducidas o pueden ser nativas, introducidas significa que las han traído de algún lugar y han encontrado en este ambiente un medio para crecer (…) Nosotros tenemos de los dos (2) tipos de compuestos. Es un producto totalmente natural. A las plantas o compuestos los elegimos en función de a qué porción de espectro del sol son activas", dijo el científico.
 
Para la generación del producto, el cual presenta un color rojo y es líquido, se utilizó la planta Hypericum Perforatum de origen europeo, que se usa ornamental en San Luis y la venden. «Es una planta domesticable», acotó Matías.
 
"El compuesto es de color rojo, pero lo rojo que se ve es fluorescencia, es decir es un color difuso, y cuando se aplica prácticamente no se ve. A la fruta y a la verdura no le queda ni color, ni sabor, ni olor diferente. Es una formulación líquida. Su uso es sencillo y se puede aplicar con un atomizador", detalló.
 
Experiencia en campo
 
Según detalló el Dr. Matias Funes lo ayudó, en el desarrollo de su investigación la cual comparte con botánicos y químicos de la UNSL y de Córdoba a través de un proyecto de investigación, su interacción con la industria.
 
Trabajó en una empresa de productos químicos y eso le ayudó a saber "hacia dónde iba la problemática". Según relató en la industria, sobre todo de compuestos de insecticidas o de productos químicos que buscan matar una bacteria, se presentan dos (2) problemas: el primero es que no sea tóxico, o que su acumulación no ocasione toxicidad. «Generalmente se ocasiona una cadena que a la larga produce una gran contaminación en suelos, agua e inclusive en el organismo de las personas», dijo. La otra problemática es la formulación. Generalmente estos compuestos no se disuelven fácilmente en agua.




Fuente: (Universidad Nacional San Luis)

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