domingo, 16 de junio de 2019 |Hora: : :

Universidad de Buenos Aires


Los secretos de la UBA, a casi dos siglos de su creación

Fecha Publicación: 05/06/2019  10:30 

La memoria de la Universidad de Buenos Aires resguardada en el Archivo Histórico: Conocé cómo consultar los documentos del Rectorado de una de las Universidades más importante del país
 
 
Hoy, a casi dos siglos de su creación, la Universidad de Buenos Aires conserva su memoria en el Archivo Histórico “Presbítero Antonio Saénz”, ubicado en el subsuelo de Pte. J. E. Uriburu 950, que contiene un acervo documental importante que va desde la creación misma de la Universidad en 1821 hasta el año 1950.
 
El Archivo Histórico de la Universidad de Buenos Aires -AHUBA-, dependiente de la Secretaría de Asuntos Académicos, tiene por función la custodia, conservación, organización y difusión de los documentos históricos del Rectorado con más de 30 años de antigüedad que hayan sido valorados y seleccionados para su conservación permanente.
 
El fondo Rectorado son los documentos producidos por el Rectorado de la UBA en función de sus actividades y los documentos que recibe de otras dependencias.
 
El equipo, que está integrado por Analía Vicario, Lucía Wisnieski, Diamela Canosa e Ingrid Noya, realiza tareas de identificación, organización y descripción archivística de los documentos. También se concentran en trabajos de limpieza, acondicionamiento y guarda bajo parámetros de conservación, cumpliendo así con las buenas prácticas recomendadas por organismos nacionales e internacionales.
 
Lucía Wisnieski, archivista y arqueóloga, que trabaja en el área de conservación del Archivo, nos habla acerca de los documentos que se pueden encontrar: “El documento más popular del archivo, de los que tenemos para mostrar, es el de un señor graduado que le dice al Rector que su título (recientemente adquirido) fue agarrado por un tranvía que lo rompió al medio. Le dice que necesita un duplicado y le envía la mitad de título que le quedó. Tal vez no es el más popular entre los investigadores, pero es de nuestros documentos más curiosos que tenemos para mostrar. Es el título de un ingeniero de mayo de 1912”.
 
Entre los más antiguos se encuentra el primer pedido de examen final de Manuel Zapata, para rendir jurisprudencia y recibirse, y data del 1 de marzo de 1825, cuatro años después de la fundación de la Universidad.
 
También existen documentos que reflejan el paso de la historia, como el legajo de estudiante de abogacía de Marcelo Torcuato de Alvear o la nota del gobierno de la provincia de Buenos Aires al Rector donde se comunica que “ha mirado con satisfacción la propuesta del Rectorado para que la fórmula de juramento de la recepción de grado de la Universidad se le agregue la expresión federal”, y adjunta el decreto correspondiente. Esto data del 20 de junio de 1835 y puede leerse en su dorso: “¡Viva la Federación! ¡Mueran los salvajes unitarios!”.
 
Lucía cuenta que, en 1931, “se emprende la primera organización del Archivo de la Universidad de Buenos Aires, pero no es sino hasta los años 70 que se realiza un importante trabajo de catalogación de los primeros años hasta 1916”.
 
Tras pasar por varias sedes en busca de más y mejor espacio, en 2013 el programa de Historia y Memoria, de la Secretaría de Asuntos Académicos del Rectorado, se propone como objetivo la puesta en valor del Archivo de la UBA.
 
“En ese momento se decide intervenir, organizar, acondicionar, limpiar y poner en acceso al público en general el acervo del Archivo. Y una de las primeras decisiones es profesionalizar el equipo que aquí trabaja”, explica Lucía Wisnieski.
 
 
La conservación
 
Para profesionalizar la conservación del Archivo se contratan un archivista profesional y un equipo cuya tarea sería acondicionar los documentos y adquirir los materiales adecuados para su conservación.
 
“Este equipo monitorea las condiciones de guarda y genera las condiciones que permiten que los documentos no solo estén accesibles ahora, sino que logren sobrevivir otros 200 años más. Son documentos que están en un estado muy bueno para tener 200 años: están legibles, manipulables, accesibles. Los han conservado muy bien”, afirma Wisnieski.
 
Lucía da cuenta del trabajo que se realiza hoy en el Archivo: “Nosotros trabajamos con conservación preventiva. ¿Qué se hace con un documento? Se lo diagnostica, se lo limpia, se ubica en guardas adecuadas de calidad conservación, se organiza el Fondo documental al que pertenece para minimizar la manipulación y mejorar su accesibilidad, se lo guarda en espacios monitoreados para que esté libre de polvo, libre de plagas y en un clima estable”.
 
“Hoy se esta avanzando sobre varias líneas, una de ellas es seguir incorporando material documental al Fondo Rectorado. En paralelo se trabaja sobre herramientas e instrumentos de descripción para que los investigadores puedan encontrar de una forma más rápida y eficiente lo que buscan. Además se trabaja sobre otros materiales disponibles en el Archivo, actualmente por ejemplo se están automatizando los índices de las revistas de la Universidad, de los anales y de otras publicaciones periódicas antiguas que recogen estadísticas, crónicas universitarias, resoluciones, ordenanzas, discursos”, señala Wisnieski.  Y agrega que “las personas que consultan el archivo son en su mayoría investigadores, historiadores, estudiantes -secundarios y universitarios- y gente que viene a buscar documentos de sus familiares. Algunos realizadores audiovisuales también. No tenemos material audiovisual, ni fotográfico. Todo está en soporte papel, incluso el archivo oral de la Universidad”.
 
“Ahora, por ejemplo, con los 200 años de la UBA y los proyectos que están en curso sobre ese tema y las publicaciones que se planean, estamos empezando a recibir a los primeros investigadores que están trabajando sobre eso”, cuenta Lucía. “Hace dos años venía principalmente con el tema de la Reforma universitaria -continúa-, y conforme vamos teniendo diferentes fechas importantes o focos de investigación histórica, vamos recibiendo a esos investigadores que van teniendo esos intereses”.
 
Por un tema de conservación, se pueden fotografiar los documentos, pero sin flash. Siempre deben ser manipulados con guantes que provee el personal del Archivo, donde no se puede comer ni beber. Tampoco se pueden manipular lapiceras ni elementos con tinta de ningún tipo que puedan manchar los documentos, ni las personas se pueden apoyar sobre ellos. A la vez, se sugiere que trabajen con hojas sueltas o, por lo menos, cuadernos sin espiral por un tema de minimizar potenciales accidentes con el material.
 
Cómo consultar
 
Hoy el archivo está abierto al público, con cita previa, los días lunes, miércoles y viernes de 9 a 16 hs. Se realiza la consulta por mail a archivouba@rec.uba.ar, se coordina una fecha y horario para asistir y luego se organizan nuevas visitas conforme quien investiga lo vaya necesitando.




Fuente: (Universidad de Buenos Aires)

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