martes, 12 de diciembre de 2017 |Hora: : :

Universidad Nacional de Villa María


UNVM: Estudian la impronta del Estado en los procesos de movilidad social
Fecha Publicación: 05/12/2017  09:00 
Fue a través del Doctor Eduardo Chávez Molina, quien brindó un seminario en el Doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Villa María
 
En el marco del Doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM), el doctor Eduardo Chávez Molina dictó un seminario de Teoría Social Contemporánea en el que propuso un esquema organizativo sobre los debates y los análisis de la desigualdad social, la estructura social, las clases sociales y la movilidad social en términos teórico-conceptuales; aspectos centrales en su trayectoria como investigador. “El tema de preocupación de los investigadores ha sido pensar en los impactos de las intervenciones públicas de los último años con respecto a los procesos de distribución de la riqueza, del ingreso y las probabilidades de mejor posicionamiento de los individuos en la estructura social, y esto no tiene que ver con una mejor ubicación en el mundo del trabajo sino con el bienestar y, potencialmente, con mejores condiciones de vida”, subrayó en diálogo con la Secretaría de Comunicación Institucional.
 
Al referirse a la intervención del Estado, el docente explicó que la situación argentina en 2003 es muy distinta a lo actual. “Desde 2009 hacia atrás, la población sin ingresos estaba desprotegida; no tenía ningún reaseguro en términos de ingresos, por lo cual, las políticas de transferencias de ingresos vía Asignación Universal por Hijo (AUH) generaron un gran impacto. Lo mismo pasó con la moratoria jubilatoria, que permitió que una gran cantidad de mayores de 65 años tuvieran un ingreso asegurado; estamos hablando de un proceso de ampliación societal enorme”, aseguró. 
 
-¿Impactó de igual manera en todos los sectores?
 
-No. Hay sectores de clase media con mejores niveles educativos que este tipo de contextos no los mueve demasiado. El impacto es relativo en sus vidas. En el caso argentino tal vez tenga mayor valor porque aquí tenemos la universidad gratuita y esto sí impacta en la clase media que no necesita disponer de recursos para enviar a sus hijos a estudiar. Por su parte, las clases altas han tenido subsidios vía retenciones, subsidios agrarios o las tasas preferenciales, entre otras exenciones. De esto, en general, se habla poco en las Ciencias Sociales. De las transferencias a las clases medias o a las clases altas, sobre todo de los medios, no se habla y sí de lo que se transfiere a los sectores populares que significa sólo un 0,4 por ciento del PBI y esto es insignificante si hace una comparación.
 
-¿Pero son argumentos que pueden justificar recortes en los sectores más vulnerables?
 
-Sucede que estas asignaciones están destinadas a generar ingresos desmercantilizados, que en realidad también la tienen los empleados y son las asignaciones que cobramos por ley en nuestro sueldo. Esto se traduce en la visibilización de los conflictos y en quién tiene voz para protestar o para expresarlo mediáticamente. Las clases altas y las clases medias reniegan de los procesos de transferencia a las clases más bajas y, a su vez, éstos no tienen voz para reclamar las transferencias a esos grupos societales.
 
-¿Cómo se verá el impacto de estas políticas?
 
-Estamos en el proceso de investigar cómo impacta la transferencia sobre grupos poblacionales que no tenían nada asegurado. Esto va acompañado de dos ideas fuertes. Por un lado, la educación obligatoria, porque en el trasfondo se está pensando en un corte generacional de la pobreza dada por las débiles condiciones de educación de los sectores populares. El otro componente es la vacunación, la obligatoriedad para prevenir las muertes infantiles entre los sectores populares. Esos componentes generan un elemento que siempre está presente en los otros grupos sociales que es la planificación de sus vidas, porque cuando yo tengo un ingreso, por lo menos puedo comenzar a a planificar. 
 
-¿Cuándo podrá observarse el resultado?
 
-Potencialmente esto puede tener impacto sobre la movilidad social, pero no es un estudio de aquí y ahora, sino que se trata de un proceso mucho más largo y que tiene que ver con la edad de las personas, el nivel de calificación y las posibilidades que tienen de ocupar mejores lugares en la estructura social. Ahí dependen de la capacidad individual, por lo cual esto del mérito no sólo es un concepto del neoliberalismo, es parte de la acción de los individuos. En la vida social hay mucho de las capacidades individuales, pero también mucho de las capacidades estructurales y evaluar cuánto de cada uno de estos componentes posibilitan la movilidad. El estudio de esos niños y jóvenes alcanzados por la AUH recién comienza y no va a dar frutos hasta dentro de 20 o 30 años, cuando veamos  la inserción de esos jóvenes incorporados potencialmente a la vida profesional o que hayan culminado los estudios secundarios. Entonces lo interesante es estudiar esa impronta del Estado en los procesos de movilidad.
 
-¿Podría profundizar sobre la meritocracia en la actualidad?
 
-El cambio se da en que antes se concebía como una responsabilidad societal y, ahora, se viró hacia un modelo que tiene que ver más con la responsabilidad individual. Aquí entra el tema de la meritocracia y el mérito está muy asociado a la igualdad de oportunidades, y ésta funciona eficazmente en términos discursivos. Por ejemplo podemos decir “yo me esfuerzo”, porque si no, no puedo lograr mis objetivos. Pero esa capacidad propia, por más que yo genere políticas de oportunidades, está basada en diferencias de posiciones que tienen los individuos con respecto a la posibilidad de acceder a esas oportunidades. Yo puedo generar la universidad pública y gratuita para que todos accedan, pero hay gente que no tiene los alimentos suficientes o dinero para pagarse un transporte, o tuvo una educación que producto de las carencias no le permitió la abstracción, también están las expectativas del mundo educativo. La igualdad de oportunidades no es un elemento a negar, pero sí tiene que tener un posicionamiento previo que son las igualdades de condiciones o de posiciones. Si no tenemos eso, la igualdad de oportunidades es una fantasía. Uno dice: “los más aptos va a ocupar los puestos más relevantes”. Pero ocurre que el más apto viene de la mejor escuela, estuvo mejor alimentado, en su ámbito familiar y hogareño puede replicar sus propias condiciones culturales e intelectuales. Entonces, la igualdad de oportunidades es un buen discurso de campaña política, pero cuando uno empieza a desnudarlo se da cuenta de que hay muchos elementos más para analizar.

 (Universidad Nacional de Villa María)
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