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CONICET


Biodiversidad en la Cuenca del Plata
Fecha Publicación: 27/06/2017  09:00 
Científicos del CONICET estudian los grandes ríos de la cuenca del Plata y sus afluentes para describir especies de peces que estuvieron camufladas bajo un único nombre por más de 200 años
 
Desde el 2010 el grupo de Biotaxonomía Morfológica y Molecular de Peces (BIMOPE) del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMYC, CONICET-UNMDP) lleva adelante un relevamiento de los peces presentes en diferentes puntos de la Cuenca del Plata para dar cuenta de la diversidad de especies que la habitan. El estudio, que comprende tanto análisis de marcadores moleculares (secuenciaciones de ADN) como aproximaciones morfológicas tradicionales, ha hecho un aporte al conocimiento de la diversidad de peces con la descripción de una nueva especie de tararira, Hoplias misionera, reportada hasta ahora como Hoplias malabaricus.
 
“A medida que fuimos creciendo en material y en información empezamos a encontrar algunos indicios de que había más de una especie dentro de lo que conocíamos como Hoplias malabaricus, no sólo a partir de evidencia molecular sino también desde lo morfológico. Es decir, encontramos individuos cuyos caracteres morfológicos no se correspondían con las descripciones existentes y además eran genéticamente muy diferentes entre sí. En el caso de Hoplias misionera pudimos convertir esos indicios en la descripción formal de una especie nueva, pero creemos que van a ir confirmándose más casos con el tiempo”, cuenta Juan José Rosso, investigador asistente del CONICET en el IIMYC y primer autor del trabajo que da cuenta del descubrimiento, publicado recientemente en Société Française d’Ichtyologie – Cybium.
 
Las tarariras son una familia de peces de agua dulce (científicamente llamada Erythrinidae) compuesta por tres géneros: Hoplias, Erythrinus y Hoplerythrinus. El más común en Argentina y Sudamérica, no sólo por su abundancia sino también por su importancia para la pesca comercial y deportiva, es el género Hoplias, dentro del cual se destaca la especie Hoplias malabaricus, descripta por primera vez en 1794 a partir de material proveniente de Surinam.
 
“Durante mucho tiempo se catalogó bajo el nombre de Hoplias malabaricus a diferentes peces que habitaban los ríos de Sudamérica, desde Surinam hasta el Río Salado – en la Provincia de Buenos Aires. Hace unos años empezó a haber indicios de que en realidad lo que se conocía y pescaba como Hoplias malabaricus comprendía más de una especie. Esas suposiciones no se materializaron sino hasta hace poco, cuando se pudo contar con material suficiente para confirmar esta hipótesis. Para describir una nueva especie uno tiene que contar con un buen número de individuos y así poder asegurar que se trata de algo distinto a lo que se conoce hasta el momento. Luego, proponiendo un nombre nuevo, se presenta ante la comunidad científica a través de un artículo para su evaluación”, cuenta Rosso.
 
Los investigadores bautizaron a la nueva especie como Hoplias misionera en homenaje a la provincia de Misiones, que es donde encontraron los primeros ejemplares de esta especie y también como reconocimiento a la gran biodiversidad que ese territorio alberga, con ecosistemas únicos en el país. En Misiones además, los investigadores registraron por primera vez para aguas argentinas a la tararira azul gigante Hoplias lacerdae.
 
“Algunas diferencias entre Hoplias misionera y Hoplias malabaricus son bien notorias y con un poco de entrenamiento ambas especies se podrían discernir bien a simple vista. De todos modos, más allá de estas observaciones morfológicas la evidencia genética que ofrecen los análisis moleculares es contundente”, afirma el investigador.
 
El equipo trabaja actualmente en la hipótesis de que Hoplias misionera no sería la única especie del género en la Cuenca del Plata que hasta ahora no fue distinguida de Hoplias malabaricus. De hecho, en 2015, otros investigadores argentinos describieron a Hoplias mbigua. De acuerdo con los trabajos del grupo del IIMYC, habría por lo menos dos especies más bajo el paraguas de Hoplias malabaricus.
 
“Estas especies de tarariras no son ‘nuevas’ en nuestros ríos, estuvieron siempre, sólo que permanecían indiferenciadas de otras ya conocidas. Saber que tenemos al menos dos especies donde antes pensábamos que teníamos sólo una es fundamental para el recurso tarariras de Argentina, porque no se puede proteger, usar o administrar lo que no se conoce. Con relevamientos como el nuestro y otros que se están llevando adelante se empiezan a caracterizar cada vez mejor las diferenciaciones tanto genéticas como morfológicas que existen entre las tarariras del género Hoplias”, explica Rosso.
 
 
Relevancia para la pesca
 
Reconocer las diferencias entre especies de peces que aparecen en principio indiferenciadas en un mismo grupo es una información importante a fines de proponer regulaciones para la actividad pesquera tanto comercial como deportiva en áreas de agua dulce en la Argentina.
 
Si bien, de acuerdo con las estadísticas del Ministerio de Agroindustria, el sábalo representa alrededor de un 90 por ciento del total de las exportaciones de pescado de río, el monto de toneladas de tararira que se exportan (137 en 2014) no es despreciable.
 
“Los registros oficiales hablan solamente de ‘tararira’ y se refieren a Hoplias malabaricus y en algunos casos a Hoplias cf. lacerdae. Para Hoplias malabaricus no es lo mismo si esto incluye una única especie o se trata de dos o tres entidades diferentes, por más que se pesquen con el mismo método y se vean similares. Al ser especies diferentes, las distintas tarariras hasta hoy comprendidas dentro de Hoplias malabaricus, muy probablemente muestren tasas de crecimiento y supervivencia diferentes, alcanzando la madurez sexual a distinta talla (tamaños)”, agrega Rosso.
 
De acuerdo con el investigador, esta información es importante para regular las actividades extractivas. Por ejemplo, si la especie A alcanza a madurar y dejar su primera descendencia a los 25 cm y la especie B lo hace a los 35 cm, entonces la talla de primera captura permitida – el tamaño mínimo por debajo del cual no pueden ser extraídas del agua – no debería ser la misma.
 
Por estos motivos, más allá de seguir realizando tareas para identificar a las especies restantes dentro de Hoplias malabaricus, el grupo BIMOPE del IIMYC está apuntando a poder establecer cómo participa cada una en las prácticas de extracción y qué lugares del país presentan concentraciones particulares de una o de otra. “Todos esos datos son importantes para después sugerir alguna posible medida de manejo, o conservación, según corresponda a cada caso. Ahora estamos terminando de describir las otras especies, ese es el desafío que viene”, concluye el investigador.

 (CONICET)
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